22 de mayo de 2026

Desempleo: Más de un millón y medio de argentinos llevan más de un año sin trabajo

La Argentina enfrenta una encrucijada: ¿apostará por un modelo que integre, proteja y promueva el trabajo digno, o seguirá profundizando un camino que deja a millones al margen del sistema? Los datos están a la vista. Lo que falta, todavía, es la decisión política de cambiar el rumbo.

En la Argentina de 2025, el acceso al empleo dejó de ser una oportunidad para transformarse en un privilegio. En medio del ajuste fiscal impulsado por el gobierno de Javier Milei y un mercado laboral que no da tregua, 1,45 millones de personas llevan más de un año buscando trabajo sin éxito.

La cifra, estremecedora, surge de un reciente informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.

El dato más elocuente: casi uno de cada tres desocupados (27,6%) lleva más de doce meses sin encontrar trabajo, y si se suma el 18,2% que busca empleo desde hace entre 6 y 12 meses, se concluye que casi la mitad de los desempleados arrastran una situación de precariedad persistente y estructural. No se trata de un problema coyuntural: es un drama social que no hace más que profundizarse.

gráfico visual que representa la duración del desempleo en Argentina según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC)

Jóvenes sin horizonte, mujeres relegadas y adultos mayores descartados

El informe revela, además, que los sectores más golpeados son los de siempre: los jóvenes, atrapados entre la falta de experiencia y la escasez de oportunidades reales; las mujeres, que enfrentan barreras estructurales, como la brecha salarial y la sobrecarga de tareas de cuidado; y los mayores de 45 años, cuya experiencia, lejos de ser un activo, es muchas veces utilizada como excusa para excluirlos.

El mercado laboral argentino, en vez de abrir puertas, las cierra. Y mientras tanto, el Estado reduce su presencia en áreas clave como la capacitación, el apoyo a la industria nacional o la promoción del empleo formal.

Un ajuste que excluye

En un contexto donde el presidente Milei insiste en que “el ajuste es popular porque baja la inflación”, los datos del desempleo revelan una verdad paralela: la política de “sangre, sudor y lágrimas” tiene costos humanos concretos. La pérdida de empleos formales se suma al deterioro del salario real y a la expansión de la informalidad.

Lejos de una “libertad económica”, el resultado está siendo una sociedad cada vez más fragmentada, donde conseguir empleo no depende tanto de la preparación, sino de la suerte o de la red de contactos personales.

El rol ausente del Estado y la urgencia de políticas inclusivas

Frente a este panorama, el IPyPP advierte que no alcanza con discursos de meritocracia ni con recortes del gasto público. Hace falta una intervención decidida para generar puestos de trabajo, mejorar las condiciones laborales e incluir a los sectores históricamente marginados.

El informe propone la implementación de programas de reciclaje profesional, que permitan a los trabajadores actualizar sus habilidades, y la puesta en marcha de políticas activas de empleo que prioricen la equidad.

Además, llama a las organizaciones sindicales a tomar un papel más activo, no solo en la defensa de los derechos laborales, sino también en la capacitación y formación continua de los trabajadores, como única vía posible para enfrentar los desafíos de un mercado cada vez más excluyente.

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