15 de mayo de 2026

Desde la CGT celebran la demora de la reforma laboral y reclaman un debate amplio con el Gobierno

El dirigente sindical Jorge Solá, uno de los referentes de la CGT y secretario general del sindicato del Seguro, valoró como un avance significativo la postergación del tratamiento de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y sostuvo que la decisión representa una victoria para el movimiento obrero.

En ese sentido, consideró indispensable que el Ejecutivo incorpore la mirada de los distintos sectores antes de avanzar con cambios estructurales en el mundo del trabajo.

En declaraciones radiales, Solá afirmó que trasladar la discusión del proyecto de Modernización Laboral para febrero permitirá un análisis más profundo y responsable. A su entender, intentar aprobar la iniciativa de manera acelerada, sobre el cierre del año legislativo, hubiese sido un error político e institucional que finalmente fue corregido.

El dirigente destacó el rol activo que tuvo la CGT en el proceso, al mantener contactos con gobernadores, senadores y senadoras para advertir sobre los posibles impactos negativos de la reforma. Según explicó, esas gestiones también incluyeron conversaciones directas con funcionarios del Gobierno, con el objetivo de exponer la postura sindical y sus objeciones al contenido del proyecto.

Solá amplió su análisis al plano económico y cuestionó el contexto en el que se pretende avanzar con una reforma laboral. Recordó que desde el inicio de la actual administración se produjo el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas, y señaló que la elevada carga impositiva es uno de los principales obstáculos para la creación y sostenimiento de empleo formal.

En cuanto al mercado laboral, el sindicalista rechazó el enfoque del Ejecutivo al sostener que modificar las reglas entre empleadores y trabajadores no garantiza por sí mismo la generación de puestos de trabajo. En su visión, el empleo genuino surge a partir de políticas que incentiven la inversión y el crecimiento productivo, y no únicamente de cambios normativos.

Finalmente, advirtió que varios puntos de la reforma podrían entrar en conflicto con la Constitución y anticipó que, de avanzar sin consenso, el Gobierno podría enfrentar nuevos reveses políticos y judiciales. Con este posicionamiento, la CGT busca consolidar su influencia en el debate y marcar límites a una de las iniciativas centrales de la agenda oficial.

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