Daniel Ortega declara el fin de los comicios en Nicaragua y provoca una firme respuesta de EE.UU.
Tras las declaraciones del mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, quien el pasado domingo manifestó su decisión de no realizar más procesos electorales en el país, Estados Unidos ha reaccionado con un comunicado enérgico, subrayando que la ciudadanía nicaragüense «posee el derecho de seleccionar a sus propios gobernantes».

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, censuró este martes la medida adoptada por Ortega de suspender indefinidamente los comicios generales, con el pretexto de erigir «una barrera» que evite que los «traidores a la patria» accedan al poder. Según el jefe de la diplomacia norteamericana, esta acción «revela sin ambages su carácter autoritario».
«La afirmación de Daniel Ortega de que, bajo el régimen de su familia, Nicaragua no celebrará jamás otra elección, expone a la luz su esencia dictatorial», expresó Rubio en un texto oficial. «Ortega y Rosario Murillo han desechado incluso la fachada del respaldo popular».
Ortega, excombatiente sandinista que gobernó el país entre 1985 y 1990, tras el derrocamiento de Anastasio Somoza en 1979, retomó la presidencia en 2007. Desde entonces, se ha mantenido en el poder mediante votaciones periódicas ampliamente criticadas por la comunidad global. Desde 2017, su esposa, la primera dama, ostenta el cargo de copresidenta.
Rubio considera que «la tiranía de Murillo-Ortega» está «erosionando» los principios esenciales del continente americano, imposibilitando así «relaciones normales» con otras naciones. «Los nicaragüenses tienen el derecho legítimo de escoger a sus líderes a través de procesos democráticos», indica la nota.
El conflicto se originó el domingo, cuando el gobernante nicaragüense aseguró que el país no realizará más elecciones, una afirmación que implica la cancelación ‘de facto’ de los futuros comicios, programados inicialmente para noviembre de 2027, y consolida su dominio tras casi veinte años al frente del Estado.
«No habrá más elecciones aquí para que ellos (la oposición) intenten hacerse con el Gobierno, con el poder», declaró Ortega durante un evento por el aniversario de la Revolución Sandinista. El mandatario también arremetió contra Estados Unidos y rechazó el retorno de partidos que, según afirmó, fueron promovidos por Washington y por el antiguo régimen de Somoza.
Una desconfianza democrática con raíces en la era somocista
Ortega manifestó que colaboraría con la Asamblea Nacional y con «las instancias pertinentes» para «levantar un muro, una valla, frente a los golpistas, a los traidores» y que «por más dinero que les den los yanquis, no lo lograrán».
Desde su retorno al poder en 2007, Ortega y Murillo han modificado la Constitución, centralizado la autoridad en las entidades estatales y reprimido a la disidencia. Su reelección en 2021 fue objeto de severas críticas internacionales, luego de que los principales aspirantes opositores fueran encarcelados antes de los comicios.
Figuras opositoras y organismos defensores de derechos humanos sostienen que este anuncio certifica la instauración de un sistema unipartidista y anticipa un incremento de la represión.
De acuerdo con el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, al menos 46 individuos se encuentran privados de libertad por motivos políticos, aunque el Ejecutivo lo desmiente. Desde las protestas de 2018, las autoridades han clausurado miles de asociaciones civiles, han disuelto a la Compañía de Jesús, han expulsado a detractores y han privado de la nacionalidad nicaragüense a cientos de críticos del régimen.
