12 de mayo de 2026

Cuatro días sin bancos ni mercado cambiario: el Gobierno gana tiempo ante la turbulencia global

Los inversores y analistas siguen con atención dos variables centrales: la evolución del precio del petróleo y la posibilidad de que Irán reactive su programa nuclear en respuesta al conflicto, un escenario que podría profundizar aún más la inestabilidad internacional.

La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a generar efectos en la economía internacional y también en la Argentina.

En ese contexto de fuerte volatilidad financiera, el Gobierno aprovechará el calendario de feriados para atravesar casi media semana sin actividad bancaria ni operaciones cambiarias oficiales, una pausa que en los hechos le permite ganar tiempo frente a posibles tensiones en el mercado.

La combinación del fin de semana con el día no laborable turístico del 23 de marzo y el feriado del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia del 24 de marzo generará un parate de cuatro días consecutivos en el sistema financiero. Durante ese período no habrá atención en bancos ni operaciones en el mercado formal de divisas.

Este “feriado cambiario de hecho” implica que no habrá venta de dólares oficiales ni movimientos relevantes en el circuito financiero regulado. Para el Banco Central de la República Argentina, la pausa representa una oportunidad para evitar reacciones inmediatas del mercado local frente a la inestabilidad internacional y, eventualmente, preparar medidas ante una posible presión cambiaria.

El contexto global explica la cautela. La guerra en Medio Oriente se intensificó tras la ofensiva de Estados Unidos y Israel contra Irán, lo que provocó fuertes movimientos en los mercados financieros y energéticos. A esa tensión se sumó el impacto político generado tras la muerte del líder iraní Ali Jamenei, quien gobernó durante más de tres décadas, y la designación de su hijo Mojtaba Jamenei como sucesor.

La transición de liderazgo en medio de bombardeos y ataques cruzados incrementó la percepción de riesgo geopolítico y alimentó la volatilidad en los mercados internacionales.

Uno de los efectos más visibles se registró en el mercado energético. El precio del Brent —referencia global del petróleo— llegó a rozar los 120 dólares por barril, acumulando una suba cercana al 65% desde el inicio de la escalada bélica.

El incremento no responde únicamente al cambio político en Irán, sino también a los ataques directos contra instalaciones energéticas en la región. En los últimos días se reportaron incidentes en infraestructuras petroleras de Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, mientras que Arabia Saudita aseguró haber interceptado drones dirigidos contra el yacimiento petrolero de Shaybah.

A esto se suman las acciones militares iraníes en el estratégico Estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. Las amenazas y ataques en esa zona redujeron significativamente el tránsito de buques petroleros, aumentando aún más la tensión en el mercado energético.

En este escenario de incertidumbre global, la pausa financiera en Argentina funciona como un margen temporal para que el Gobierno evalúe la evolución del conflicto y sus posibles repercusiones económicas. Sin embargo, el parate también expone la fragilidad del mercado local, que suele reaccionar con fuerza ante shocks externos.

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