24 de junio de 2026

Crisis en Molinos Río de la Plata: despidos, paro por tiempo indeterminado y denuncias de desindicalización

Molinos Río de la Plata, una de las empresas alimenticias más grandes del país y propiedad del grupo Pérez Companc, atraviesa una grave conflictividad laboral tras haber concretado una nueva ola de despidos que ya alcanza a diez trabajadores.

La Comisión Interna y la filial bonaerense del Sindicato de la Alimentación (STIA) respondieron con un paro por tiempo indeterminado, denuncias por cesantías ilegales y advertencias sobre una política sistemática de desindicalización y precarización.

La medida de fuerza fue decidida en asamblea por los turnos noche y mañana, luego de que anoche cuatro trabajadores que ingresaban a su turno y otros dos que salían fueran citados por Recursos Humanos y notificados de su despido frente a una escribana. Este jueves por la mañana, otros cuatro empleados fueron también cesanteados. Para el gremio, no se trata de hechos aislados, sino de una ofensiva empresarial “planificada” y “ejecutada en violación de la ley”.

La denuncia presentada ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires detalla que la empresa viene desarrollando desde fines de mayo un proceso de reducción de personal en áreas clave, lo que no sólo aumenta la carga de trabajo, sino que también pone en riesgo la salud y seguridad de los operarios.

La representación gremial sostiene que ya hay sectores de la planta funcionando con dotaciones por debajo de los mínimos requeridos por el Comité Mixto de Seguridad e Higiene, órgano formalmente constituido dentro de la compañía.

¿Precarización como estrategia?

Según los testimonios de los trabajadores y las actas gremiales, Molinos habría presionado a sus empleados para aceptar rebajas salariales y operar con menos personal bajo amenaza de despido. Las reuniones se habrían realizado en forma irregular y sin participación sindical, lo que para el STIA configura una política de hostigamiento antisindical y una violación flagrante de los convenios colectivos de trabajo.

El sindicato considera que detrás de la maniobra existe una estrategia doble: por un lado, disciplinar al personal y debilitar la organización sindical interna, y por el otro, avanzar en un esquema de producción más barato a costa de la seguridad y los derechos laborales.

“La empresa no solo está despidiendo ilegalmente. Está desarmando el entramado sindical, precarizando la fuerza laboral y afectando gravemente la integridad física y mental de los trabajadores. Es un plan deliberado”, sostienen desde la Comisión Interna.

Silencio empresarial y tensión creciente

Hasta el momento, la empresa no ha emitido declaraciones públicas respecto a los despidos ni a las denuncias sindicales. Tampoco se ha conocido una respuesta oficial a las intimaciones del Comité Mixto de Seguridad e Higiene. La única reacción ha sido la convocatoria a una cuarta audiencia de conciliación por parte del Ministerio de Trabajo provincial, que hasta ahora no ha logrado frenar la escalada.

Este nuevo conflicto en Molinos ocurre en un contexto de ajuste generalizado, caída del consumo interno y tensiones crecientes en distintos sectores del trabajo. Que una de las empresas líderes del rubro alimenticio —en manos de una de las familias más acaudaladas del país, según Forbes— avance en despidos masivos y reducción de condiciones laborales ilustra un modelo de gestión empresarial que se apoya en la retracción del Estado y la desarticulación de derechos laborales.

Más allá del resultado inmediato del paro, el caso de Molinos Río de la Plata podría convertirse en un emblema de una nueva etapa de conflictividad sindical. Una etapa donde lo que está en juego no es solo el salario o el puesto de trabajo, sino el derecho mismo a organizarse, resistir y hacer oír la voz colectiva de los trabajadores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *