27 de abril de 2026

Crisis en Lipo: sueldos impagos, sospechas de vaciamiento y una fábrica que no detiene la producción

La histórica fábrica de caramelos Lipo atraviesa una grave crisis laboral que expone contradicciones entre la retórica empresarial y la realidad de los trabajadores. Mientras la producción continúa y los productos siguen distribuyéndose a nivel nacional e internacional, más de 100 empleados se encuentran en paro por salarios impagos y denuncian una maniobra de vaciamiento.

Ubicada en Remedios de Escalada Este, en el partido bonaerense de Lanús, Lipo es una de las empresas más emblemáticas del rubro de golosinas en Argentina. Sin embargo, desde hace seis meses los trabajadores viven una situación de creciente precariedad: los salarios se abonan en cuotas, sin fechas claras ni cumplimiento de lo acordado en el convenio colectivo 244/94.

El conflicto estalló esta semana, cuando los empleados cobraron menos del 50% del sueldo correspondiente a abril y decidieron suspender la producción por tiempo indeterminado.

Una crisis con sabor a engaño

Desde el Sindicato de la Alimentación (STIA) denuncian que la empresa no sólo incumple sistemáticamente con el pago de haberes, sino que tampoco brinda información transparente sobre su situación económica. Mientras se justifica la falta de pago en una supuesta “caída de ventas”, la planta sigue funcionando a pleno ritmo y los caramelos continúan saliendo de fábrica rumbo a kioscos, supermercados y mercados internacionales, incluyendo Estados Unidos.

Esto alimenta la sospecha de un vaciamiento deliberado, bajo una lógica de maximización de beneficios sin responsabilidad social. “Nos dicen que no hay plata, pero vemos que la mercadería sigue saliendo. Algo no cierra”, señalaron operarios en asamblea.

Una dirigencia cuestionada y trabajadores al límite

Aunque Lipo es formalmente dirigida por los hermanos Lipovetzky, los trabajadores apuntan a Osvaldo Iglesias —exgerente de la empresa ferroviaria Metropolitano, involucrada en múltiples denuncias de gestión— como el verdadero decisor. La falta de acceso a balances, estados contables y decisiones estratégicas refuerza el malestar del personal, que teme que la empresa esté siendo vaciada mientras ellos sostienen la producción en condiciones de precariedad.

Durante una audiencia en el Ministerio de Trabajo local, la empresa propuso saldar parte de la deuda en dos pagos semanales a cambio de compensaciones horarias. La propuesta será discutida en asamblea, aunque predomina el escepticismo: “No confiamos más, ya fueron muchas promesas incumplidas”, afirmaron los delegados.

El espejo de una lógica empresarial extendida

El caso Lipo no es aislado. Se inscribe en una dinámica más amplia donde muchas empresas trasladan los costos de sus estrategias financieras a sus trabajadores: incumplen convenios, dilatan pagos, y presentan balances de crisis mientras continúan operando e incluso exportando.

En un contexto inflacionario y de recesión, este tipo de conflictos laborales no solo afectan a las familias directamente involucradas, sino que deterioran el entramado económico y social local. “Nos exigen trabajar como si todo estuviera bien, pero nos pagan como si fuéramos descartables”, expresó una operaria.

Lipo produce unos dos millones de caramelos por día en más de 100 variedades. Su capacidad instalada no ha disminuido. Lo que ha cambiado es la voluntad de respetar a quienes hacen posible que la marca siga en pie. La pregunta que queda flotando es hasta cuándo podrán sostener su reclamo frente a una empresa que, pese a todo, no detiene su negocio.

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