Criptoestafa $Libra: la Justicia congela fondos y se aproxima a la cúpula del poder
La causa por la estafa millonaria vinculada al token $Libra, promocionado por el presidente Javier Milei en febrero pasado, dio un giro significativo con la decisión de la jueza federal María Servini de congelar fondos por 57,5 millones de dólares.

El monto se encontraba en dos billeteras virtuales pertenecientes al criptoempresario Hayden Davis, creador de la criptomoneda denunciada por estafa a nivel local e internacional.
El congelamiento fue ejecutado por la plataforma Circle, emisora del stablecoin USDC, tras un pedido formal realizado por el damnificado y querellante Martín Romeo, quien divulgó públicamente las pruebas en la blockchain que confirman el estatus de “frozen” de los activos.
Según explicó el programador Maximiliano Firtman, los fondos bloqueados corresponden únicamente a monedas que pueden ser intervenidas por el emisor, como USDC, mientras que otras como SOL o la misma $Libra aún escapan a este tipo de control judicial.
Una estafa con respaldo presidencial
El caso reviste especial gravedad por el rol del presidente Javier Milei, quien no solo promocionó públicamente el token $Libra en sus redes oficiales y en entrevistas, sino que lo hizo sin ningún tipo de advertencia sobre los riesgos financieros, generando un efecto multiplicador en su base de seguidores. Miles de pequeños inversores, muchos de ellos sin experiencia previa en criptomonedas, perdieron dinero en cuestión de minutos luego del colapso de valor del activo, cuya legitimidad y respaldo nunca estuvieron claros.
Lejos de una inocente mención, la promoción presidencial de una criptomoneda no regulada constituye un hecho político y ético de enorme magnitud. Implica el uso del poder simbólico del Estado para legitimar un activo riesgoso, sin ningún tipo de marco legal ni protección para los ciudadanos.
Avances judiciales y posibles consecuencias
El congelamiento de los fondos representa un hito en una causa que amenaza con escalar hasta los más altos niveles del poder. El abogado Agustín Rombolá, uno de los querellantes, expresó que la medida judicial es “un paso más cerca de que Javier Milei, Karina Milei y el resto de los estafadores tengan que dar explicaciones”. La afirmación pone sobre la mesa una pregunta cada vez más difícil de evitar: ¿qué nivel de responsabilidad política y penal tienen los funcionarios públicos cuando promueven instrumentos financieros fraudulentos?
Si bien la investigación se centra en el accionar de Hayden Davis, la implicancia de figuras políticas de primer nivel abre un debate urgente sobre la regulación del espacio cripto y la ética en la comunicación gubernamental.
Un vacío legal explotado
La causa también expone una debilidad estructural del sistema financiero argentino: la falta de una legislación robusta en torno a las criptomonedas. Este vacío legal permite que cualquier actor, incluso el propio presidente, impulse productos financieros de dudosa legitimidad sin enfrentar consecuencias inmediatas. Lo que en otros países sería considerado un conflicto de interés o incluso una estafa, en Argentina aún navega en aguas grises.
El caso $Libra no es solo una criptoestafa más. Es el reflejo de una peligrosa fusión entre el poder político, la desregulación financiera y la desesperación económica de una población empujada al riesgo por la falta de alternativas. El congelamiento de los fondos es un avance, pero el verdadero desafío será determinar hasta dónde llega la cadena de responsabilidades. Si no se establecen límites claros entre lo público y lo privado, entre el poder y el lucro, este episodio puede sentar un precedente oscuro para el futuro de la política y las finanzas en Argentina.
