22 de abril de 2026

Cámara Argentina de la Mediana Empresaria advierte en el Congreso por el derrumbe del consumo

El reclamo de un nuevo consenso fiscal no sólo apunta a una reducción de la carga impositiva, sino a una redefinición más amplia del esquema económico, en un intento por revertir un escenario donde las pymes —motor tradicional del empleo— enfrentan crecientes dificultades para sostener su actividad.

Ph: Prensa diputados

Representantes de Cámara Argentina de la Mediana Empresaria expusieron en la Cámara de Diputados un diagnóstico preocupante sobre la situación de las pequeñas y medianas empresas, marcado por la retracción del consumo interno y una estructura impositiva que, según señalaron, agrava la crisis del sector.

En ese marco, reclamaron la discusión de un nuevo acuerdo fiscal que revise el peso de los tributos provinciales y municipales.

Durante un plenario de comisiones legislativas, dirigentes empresariales de distintos puntos del país coincidieron en que el principal problema no radica únicamente en la normativa vigente, sino en la falta de demanda. La advertencia pone en evidencia una tensión estructural: sin consumo, sostienen, cualquier intento de reactivación productiva queda limitado, independientemente de las reformas legales que se impulsen.

El presidente de CAME, Ricardo Diab, apeló al diálogo con los legisladores, aunque dejó entrever la necesidad de respuestas concretas ante un escenario que describió como crítico. En la misma línea, desde el sector remarcaron que cerca del 95% de las pymes dependen del mercado interno, lo que las vuelve especialmente vulnerables en contextos de contracción económica.

Uno de los ejes más cuestionados fue la carga tributaria subnacional, particularmente el impuesto a los Ingresos Brutos y las tasas municipales, señalados como mecanismos regresivos que afectan directamente el capital de trabajo. Según explicó Vicente Lourenzo, el esquema actual de retenciones y percepciones implica adelantos impositivos que impactan antes incluso de que se generen los ingresos, profundizando las dificultades financieras de las empresas.

Además de la presión fiscal, los empresarios señalaron otros factores que deterioran la competitividad, como el avance del comercio informal y el contrabando, fenómenos que, en su visión, distorsionan el mercado y perjudican a quienes operan dentro de la legalidad.

El planteo incluyó también una mirada sobre el vínculo entre empleo, formalidad y consumo. Desde CAME advirtieron que sin mejoras en el poder adquisitivo será difícil revertir la caída en las ventas, lo que a su vez limita la generación de empleo registrado. Esta lógica circular expone, según los expositores, la necesidad de políticas integrales que articulen alivio fiscal con incentivos a la demanda.

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