Elisa Carrió a Caputo: «Vas a terminar preso, yo me voy a ocupar de eso»
El conflicto en el Hospital Garrahan, símbolo de la salud pediátrica pública en Argentina, escaló del plano gremial al político tras las duras declaraciones de Elisa Carrió, referente de la Coalición Cívica.

La abogada y exdiputada nacional acusó directamente al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, de ser responsable del ajuste presupuestario que afecta al hospital y advirtió que “va a terminar preso”.
La disputa comenzó con el anuncio de un paro por parte de los médicos residentes, en reclamo de aumentos salariales, mejores condiciones laborales y la actualización del presupuesto del hospital, que se mantiene congelado desde 2023.
Sin embargo, la medida de fuerza fue suspendida luego de que el Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, dictara la conciliación obligatoria por 15 días.
Carrió: “Con los niños no”
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Carrió lanzó una acusación directa al corazón del Gobierno: “Toto Caputo, con los niños no. Vas a terminar preso y yo me voy a ocupar de eso. Lo del Hospital Garrahan es un escándalo moral, seguimos denunciando”. Sus palabras intensificaron el debate público y encendieron las alarmas dentro del oficialismo, que ya enfrenta múltiples frentes por el impacto social del ajuste.
El reclamo de los trabajadores del Garrahan no es nuevo: desde hace dos años, cerca de 200 profesionales abandonaron el hospital por la falta de incentivos económicos y las condiciones laborales precarias. La migración hacia el sector privado revela una crisis estructural que amenaza con socavar uno de los centros pediátricos más reconocidos de Latinoamérica.
La conciliación obligatoria dictada por el Gobierno suspende las medidas de fuerza por 15 días y exige a los gremios ATE y la Asociación de Profesionales y Técnicos del Garrahan que restablezcan la normalidad en los servicios. No obstante, no se presentó aún una propuesta concreta que atienda el núcleo del conflicto: el atraso salarial y el ahogo presupuestario.
En este contexto, los trabajadores ya tenían previsto convocar a un paro por tiempo indeterminado la semana próxima si no se logran avances sustantivos. El malestar dentro del hospital crece y la paciencia de los profesionales se agota ante un ajuste que pone en riesgo la atención pediátrica de alta complejidad para miles de niños en todo el país.
Un conflicto que interpela al modelo económico
El caso del Garrahan no es un hecho aislado, sino el reflejo de una política económica que prioriza el equilibrio fiscal a cualquier costo, incluso a costa de derechos básicos como la salud pública. La crítica de Carrió, una figura históricamente aliada al espacio libertario, marca una grieta dentro del propio espectro oficialista y evidencia el malestar que el ajuste genera incluso en sectores afines.
El conflicto del Hospital Garrahan pone al descubierto los límites del modelo de ajuste que impulsa el Gobierno de Javier Milei. La salud infantil no puede ser variable de ajuste. Mientras los funcionarios hablan de “eficiencia”, cientos de trabajadores denuncian desidia y abandono. Si no se revierte el recorte y no se garantizan condiciones dignas para el personal médico, el daño institucional, político y humano será irreversible. Y como advirtió Carrió, este escándalo podría terminar en la Justicia.
