Córdoba: SiPreBA denunció un grave ataque a la prensa, periodista expulsada y retenida en un descampado
El caso de Melisa Molina revela un patrón alarmante de hostigamiento a medios críticos. SiPreBA denunció un hecho de amedrentamiento inédito y responsabilizó al Gobierno por un accionar que hiere el corazón de la democracia.

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) denunció un “grave ataque a la libertad de prensa” tras la expulsión violenta de la periodista Melisa Molina, de Página/12, durante un acto encabezado por el presidente Javier Milei en Córdoba.
El hecho ocurrió en el marco de la llamada “Derecha Fest”, realizada en el hotel Quorum, donde la cronista —con entrada paga y acreditación vigente en Casa de Gobierno— fue sacada del salón por personal de la Casa Militar, trasladada a un descampado y retenida detrás de una reja, mientras intentaban devolverle en efectivo el valor del ticket para que abandonara el lugar.
“Me dijeron que desde Buenos Aires no querían que mi medio estuviera”, relató Molina, quien presenció parte del evento hasta la llegada de Agustín Laje y Daniel Parissini, momento en que fue interceptada por seguridad oficial y privada.
Un operativo irregular que desnuda intolerancia política
El relato de la periodista es inquietante: “Me invitaron a salir con el pretexto de hacerme unas preguntas, me llevaron a un baldío, me tiraron dos billetes de 20 mil pesos y me dejaron detrás de rejas”. Finalmente, pudo escapar por sus propios medios, sin poder retomar la cobertura, dado que el acto no contaba con transmisión oficial.
Lejos de un incidente aislado, el hecho exhibe una mecánica de censura activa: exclusión selectiva de medios críticos, ausencia de información pública y presión económica para forzar el silencio.
SiPreBA: “Esto forma parte de una campaña sistemática contra la prensa”
En un comunicado, el gremio que conduce Agustín Lecchi repudió el accionar y advirtió que se enmarca en una “permanente campaña del Gobierno contra el trabajo de prensa, que incluye represión, judicialización y ataques digitales”.
El sindicato exigió garantías para el ejercicio periodístico, señalando que impedir la cobertura de actos oficiales no solo vulnera derechos laborales, sino que viola el derecho ciudadano a la información.
Análisis crítico: del discurso de la libertad al control del relato
El episodio expone una contradicción central del mileísmo: mientras se autoproclama garante de la libertad, hostiga a periodistas, reduce espacios críticos y pretende imponer un cerco informativo. La escena de una reportera retenida en un descampado con billetes arrojados sobre su ropa no es solo un agravio personal: es una metáfora brutal de la precarización democrática.
Cuando un gobierno elige a qué voces dejar entrar y a cuáles expulsar, el debate público deja de ser libre y la democracia se convierte en una puesta en escena.
La pregunta que flota es tan inquietante como urgente: ¿qué significa libertad cuando se calla a la prensa?
