3 de octubre de 2026

Córdoba ajusta el bolsillo: salarios en caída, más trabajadores buscan otro empleo y el consumo pierde fuerza

La proyección de una caída del poder adquisitivo cercana al 25% respecto de 2017 funciona como un indicador de la profundidad del problema: detrás de las cifras macroeconómicas aparecen trabajadores que necesitan sumar horas, buscar un segundo empleo o recurrir al endeudamiento para sostener un nivel de consumo que sus salarios ya no permiten financiar como antes.

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El deterioro del poder adquisitivo se convirtió en uno de los principales límites para la recuperación de la economía cordobesa.

Un informe de la consultora Apliconomy advierte que el salario real de los trabajadores privados registrados continúa retrocediendo y que la pérdida acumulada podría alcanzar el 25% al cierre de 2026, en comparación con los niveles de 2017.

El dato permite dimensionar el impacto sobre los ingresos. A precios constantes de 2026, la remuneración promedio del sector privado registrado pasó de unos $2,77 millones mensuales en 2017 a $2,24 millones en 2025, mientras que durante el primer trimestre de este año descendió a aproximadamente $2,08 millones.

 Es decir, el ingreso promedio se encuentra casi $687.000 por debajo del poder de compra que tenía hace nueve años.

La tendencia no solo refleja una pérdida acumulada: también muestra que el salario real volvió a deteriorarse durante 2026. Según Apliconomy, la remuneración promedio se ubicó un 1,9% por debajo del mismo período de 2025, profundizando una dinámica que condiciona directamente el consumo de los hogares.

El problema adquiere otra dimensión al observar el comportamiento del crédito. Durante 2024 y 2025, el financiamiento permitió que muchas familias sostuvieran parcialmente su capacidad de consumo pese al deterioro de los ingresos reales. Pero ese mecanismo comenzó a perder fuerza.

El informe señala que durante 2026 el salario real volvió a retroceder mientras que el stock real de crédito dejó de expandirse. A esto se suma el aumento de la morosidad, que reduce todavía más la posibilidad de utilizar nuevos préstamos para financiar el consumo.

La ecuación es cada vez más ajustada: menos salario disponible, mayor peso de las deudas y menor acceso al crédito. En ese escenario, el consumo pierde uno de los pocos mecanismos que habían permitido amortiguar la caída del poder adquisitivo.

Un mercado laboral que busca alternativas

Los números de la consultora Varianza muestran hasta qué punto el deterioro impacta sobre los trabajadores. El 84,38% de los cordobeses consultados considera que perdió poder adquisitivo durante el último año, mientras que el 49% tiene o está buscando un segundo empleo para complementar sus ingresos.

A esto se suma otro dato significativo: el 71% de los trabajadores cordobeses percibe menos de $1.200.000 mensuales. La magnitud de esos ingresos ayuda a explicar por qué la recuperación del consumo enfrenta dificultades, incluso cuando algunos indicadores de actividad puedan mostrar señales puntuales de mejora.

El segundo empleo aparece así no necesariamente como una oportunidad de crecimiento, sino como una estrategia para compensar la insuficiencia del ingreso principal.

El deterioro tampoco comenzó este año. Un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) estimó que, durante los últimos ocho años, un trabajador privado formal perdió en términos de poder adquisitivo el equivalente a 16 salarios mensuales de 2017. En el caso de los empleados públicos, la pérdida alcanzó el equivalente a 21 salarios, mientras que para los trabajadores informales llegó a 29.

La comparación entre 2025 y 2017 muestra además una caída del poder de compra del 20% entre los privados formales y del 34% entre los trabajadores públicos, según ese relevamiento.

El impacto también presenta fuertes diferencias entre actividades. De acuerdo con el Observatorio de Trabajo, Economía y Sociedad (OTES) de Córdoba, frente a noviembre de 2015, la pérdida de poder adquisitivo alcanzó el 50% en prensa, 25,5% en la industria metalúrgica y 23,3% en el sector docente. El sector bancario constituye una excepción dentro de esa comparación, favorecido por mecanismos de actualización salarial mediante cláusulas gatillo.

El límite para la recuperación

El cuadro plantea una dificultad que excede la situación individual de cada trabajador. Si los ingresos reales pierden capacidad de compra y el crédito deja de funcionar como sostén del consumo, el mercado interno pierde dinamismo.

En Córdoba, esa combinación comienza a traducirse en una economía con menos margen para que las familias aumenten sus gastos. La posibilidad de sostener el consumo mediante endeudamiento también se reduce cuando una proporción creciente de los ingresos debe destinarse a cancelar obligaciones anteriores.

El dato central, entonces, no es únicamente que el salario promedio haya perdido terreno frente a 2017. Es que la recuperación del consumo enfrenta simultáneamente dos obstáculos: ingresos que no alcanzan y crédito que ya no puede compensar esa pérdida.

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