3 de octubre de 2026

Crisis en la industria textil: Jutex entra en concurso, peligran un centenar de puestos de trabajo

El concurso preventivo abre una instancia de negociación. Pero mientras los acreedores esperan una respuesta y la empresa intenta reordenar sus cuentas, cerca de un centenar de trabajadores enfrenta la incertidumbre sobre la continuidad de sus puestos de trabajo.

La crisis de la industria textil vuelve a encender las alarmas sobre el empleo. Jutex, fabricante de prendas para reconocidas marcas como Rapsodia y Portsaid, ingresó en concurso preventivo de acreedores tras acumular una deuda cercana a los $684 millones, mientras el gremio del sector advierte sobre el riesgo de despidos entre sus trabajadores.

La situación representa un fuerte contraste con el escenario que atravesaba la empresa apenas tres años atrás.

En 2023, Jutex proyectaba ampliar su capacidad productiva en su planta de La Rioja mediante un programa de inversiones que contemplaba alcanzar una producción cercana a 30.000 prendas mensuales.

Ese plan quedó relegado a medida que se deterioraron las condiciones del mercado interno y aumentaron los costos de producción. La pérdida de liquidez fue llevando a la compañía a depender cada vez más del financiamiento bancario y de cheques de pago diferido para afrontar sus compromisos habituales.

El mecanismo, sin embargo, dejó de ser suficiente. La acumulación de cheques rechazados y dificultades para cumplir con los vencimientos terminó afectando la cadena de pagos y profundizando el deterioro financiero de la empresa.

Ante la imposibilidad de hacer frente a sus obligaciones, Jutex recurrió a la Justicia y quedó bajo un concurso preventivo de acreedores, una herramienta que busca evitar una quiebra inmediata y permitir que la empresa negocie un esquema para cancelar sus deudas.

La medida fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 1 y representa, por ahora, la principal vía para intentar preservar la continuidad de la compañía.

El problema es que el proceso será extenso. El cronograma judicial establece que la audiencia informativa se realizará recién el 5 de octubre de 2027, lo que significa que la resolución definitiva sobre el futuro financiero de Jutex no será inmediata.

Mientras tanto, deberán avanzar las verificaciones de las acreencias, la presentación de informes y las negociaciones entre la empresa y sus acreedores.

La situación preocupa especialmente a la Asociación Obrera Textil de la República Argentina (AOT), que sigue de cerca la evolución del expediente y advierte que alrededor de 100 trabajadores podrían quedar afectados por eventuales despidos.

El sindicato considera que el caso de Jutex forma parte de un deterioro más amplio de la cadena productiva textil. Desde la organización señalaron que durante los últimos dos años se multiplicaron las dificultades de empresas vinculadas al abastecimiento de las grandes cadenas de indumentaria.

El escenario combina varios factores: menor actividad interna, aumento de costos, dificultades de financiamiento y problemas para sostener el capital de trabajo. Una combinación que termina trasladando la crisis financiera de las empresas hacia el empleo.

De acuerdo con el cronograma establecido por la Justicia, los trabajadores, proveedores, bancos y demás acreedores tendrán plazo hasta el 30 de noviembre de 2026 para presentar sus reclamos por las obligaciones pendientes de Jutex.

Posteriormente, el 18 de febrero de 2027 deberán incorporarse los informes individuales con el detalle de los créditos reclamados y las posiciones de los síndicos designados.

El siguiente paso será el 21 de abril de 2027, cuando deberá presentarse el informe general sobre los activos y pasivos de la compañía. Recién seis meses después se realizará la audiencia informativa.

La evolución de Jutex expone, en pocos años, el cambio de escenario que enfrenta una parte de la industria textil argentina. Una empresa que en 2023 proyectaba aumentar su producción y ampliar su capacidad terminó recurriendo a la Justicia para intentar ordenar una deuda de casi $700 millones.

El dato más sensible no está únicamente en el pasivo acumulado, sino en las consecuencias que puede tener sobre una estructura productiva y laboral que depende de que la empresa logre atravesar el proceso sin llegar al cierre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *