26 de julio de 2026

Contracción productiva en la era Javier Milei: casi 22 mil empresas menos y más de 290 mil empleos perdidos

Las cifras oficiales muestran que el deterioro no se detuvo con el correr de los meses. Solo en noviembre se produjo un cierre neto de 892 empleadores, y en los primeros once meses de 2025 la caída acumulada alcanzó a 9.722 firmas. El dato sugiere que, si bien el ritmo puede haber variado, la tendencia contractiva persiste.

Desde la asunción de Javier Milei, el entramado empresarial argentino registra una retracción significativa. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), se contabilizan 21.938 empresas menos y una reducción de 290.602 trabajadores registrados dentro del sistema formal.

La comparación interanual expone con mayor claridad la magnitud del retroceso. En noviembre de 2023 el sistema registraba 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores cubiertos. Dos años más tarde, en noviembre de 2025, las cifras descendieron a 490.419 empresas y 9.566.571 empleados. La pérdida no solo impacta en el número de unidades productivas sino también en la densidad del empleo formal, uno de los indicadores centrales para medir la salud del mercado laboral.

El ajuste fue particularmente intenso durante la primera mitad de 2024, tras la devaluación inicial y la aplicación de un fuerte recorte fiscal. Sectores como la construcción resultaron especialmente afectados, evidenciando la sensibilidad de ciertas actividades frente a la contracción de la obra pública y del crédito. Aunque posteriormente el ritmo de cierres se moderó, no se observa hasta el momento un proceso de recuperación sostenida.

El informe también pone el foco en una vulnerabilidad estructural: la fragilidad de las empresas jóvenes. Entre el tercer trimestre de 2024 y el segundo trimestre de 2025, el 34% de los cierres correspondió a firmas con menos de tres años de actividad. El dato no solo refleja el impacto coyuntural del ajuste, sino que abre interrogantes sobre la capacidad del actual esquema económico para fomentar y consolidar nuevos emprendimientos en un contexto de alta volatilidad y consumo deprimido.

En términos agregados, la combinación de caída de empleadores y reducción del empleo registrado configura un escenario de contracción productiva que tensiona el discurso oficial sobre una eventual reactivación. Más allá de la estabilización macroeconómica que el Gobierno reivindica, los datos de la SRT muestran que el costo en términos de tejido empresarial y empleo formal continúa siendo elevado y aún no exhibe señales claras de reversión.

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