La CGT evalúa un paro nacional como respuesta política al avance de la reforma laboral en Diputados
La Confederación General del Trabajo (CGT) se encamina a definir una medida de fuerza que podría reconfigurar el escenario político en torno al debate por la reforma laboral. La central obrera analiza convocar a un paro nacional el mismo día en que el proyecto sea tratado en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, en una señal de confrontación directa con la estrategia legislativa del oficialismo.

La posibilidad tomó impulso tras las declaraciones públicas de su cosecretario, Cristian Jerónimo, quien sostuvo que crece entre los trabajadores la percepción de que la iniciativa implica una pérdida de derechos. En diálogo con Radio 10, el dirigente encuadró la eventual huelga no solo como rechazo a un proyecto puntual sino como expresión de malestar frente al rumbo económico general del Gobierno.
En paralelo, la conducción cegetista convocó a una reunión virtual del secretariado general para avanzar en la coordinación de la medida y hacerla coincidir con el tratamiento parlamentario. El oficialismo, por su parte, busca acelerar los tiempos: impulsa una reunión de comisión el jueves 18 con el objetivo de llevar el proyecto al recinto al día siguiente. La simultaneidad entre debate legislativo y protesta sindical configuraría un escenario de alta tensión institucional.
La presión interna dentro de la central también resulta determinante. El titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, anticipó que su gremio ya definió exigir un paro con movilización. El sindicato incluso resolvió una interrupción de actividades desde las 10 de la mañana, replicando una modalidad reciente que combina protesta sectorial con presión política.
De concretarse, la huelga marcaría un punto de inflexión en la estrategia de la CGT. En los últimos meses, la central había privilegiado instancias de negociación institucional por sobre la confrontación abierta. Un paro general en sincronía con el debate legislativo implicaría un endurecimiento del vínculo con el Ejecutivo y trasladaría la discusión técnica sobre la reforma laboral a un conflicto político y social de mayor envergadura.
En este contexto, la disputa deja de ser exclusivamente parlamentaria: la CGT apuesta a incidir en la correlación de fuerzas mientras el oficialismo intenta acelerar la sanción del proyecto. El resultado dependerá no solo de los números en el recinto, sino también de la capacidad de movilización y del impacto social que logre la convocatoria sindical.
