9 de mayo de 2026

Congreso, reforma laboral, balas de goma, piedras y detenidos

La movilización convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) frente al Congreso para rechazar la reforma laboral comenzó de manera ordenada, con la participación de sindicatos y organizaciones sociales que se concentraron en las inmediaciones del Palacio Legislativo.

Ph: C5N

Sin embargo, el escenario cambió abruptamente cuando un grupo reducido de manifestantes encapuchados irrumpió en la zona vallada y comenzó a arrojar piedras contra el dispositivo de seguridad.

La intervención de las fuerzas federales y porteñas fue inmediata. En el marco del protocolo antipiquetes, se desplegaron camiones hidrantes, se utilizaron gases lacrimógenos y se efectuaron disparos con balas de goma para dispersar a quienes avanzaban sobre el cordón policial. Lo que hasta ese momento era una protesta sin incidentes se transformó en un enfrentamiento abierto, con intercambio de proyectiles, botellas y bengalas.

Según fuentes oficiales, al menos seis efectivos resultaron lesionados con heridas de distinta consideración, producto de impactos de objetos contundentes y de la exposición a agentes químicos. Del lado de los manifestantes, se reportaron varios aprehendidos —cuyas cifras variaron a lo largo de la jornada— y más de una decena de demorados. Entre los detenidos se encuentra un fotógrafo que registraba los hechos, así como otras personas que negaron haber participado en los disturbios.

Las imágenes difundidas muestran intentos de remover vallas, focos ígneos en contenedores de basura y el lanzamiento de objetos metálicos con gomeras hacia el personal policial. También se observaron intentos de agresión con artefactos incendiarios. La investigación judicial apunta a identificar a quienes protagonizaron los actos vandálicos, en particular a quienes dañaron el mobiliario urbano.

El operativo incluyó la actuación coordinada de la Policía Federal, la Policía de la Ciudad, Gendarmería y Prefectura, que reforzaron el perímetro del Congreso a medida que escalaba la tensión. Con el correr de las horas y ante el aumento de la presencia policial, las principales columnas sindicales optaron por desconcentrar para evitar una mayor escalada.

El episodio deja en evidencia la fragilidad del equilibrio entre el derecho a la protesta y la preservación del orden público en un contexto político atravesado por un debate sensible como el de la reforma laboral.

Mientras el Congreso avanzaba con la discusión legislativa, en la calle se escenificó una disputa paralela donde la violencia de grupos minoritarios terminó por desdibujar el reclamo original y abrir un nuevo foco de conflicto institucional.

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