Colombia solicitó a la ONU la exclusión de la hoja de coca de la lista de sustancias dañinas
El gobierno colombiano solicitó formalmente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la exclusión de la hoja de coca de la lista de sustancias consideradas dañinas. Esta petición fue presentada por las ministras de Relaciones Exteriores y Justicia, Laura Sarabia y Ángela María Buitrago, durante el 68º periodo de sesiones de la Comisión de Estupefacientes de la ONU en Viena.

La solicitud se fundamenta en la creciente preocupación del gobierno por los resultados ineficaces de las políticas públicas implementadas en la lucha contra el narcotráfico, a pesar de la millonaria inversión realizada.
“La estrategia actual respecto a las drogas no ha logrado frenar el consumo, la producción y el tráfico”, afirmó la Canciller Sarabia, destacando que la producción de cocaína en Colombia alcanzó un alarmante récord de 2.664 toneladas en 2023, un aumento del 53% en comparación con el año anterior, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
El gobierno colombiano argumenta que la hoja de coca es parte de la cultura y tradiciones de varios pueblos indígenas y que la persecución de los cultivos debe centrarse en quienes procesan la planta y comercializan la cocaína, no en los campesinos que la cultivan. Luis Fernando Trejos, director del Centro de Pensamiento UNCaribe de la Universidad del Norte, subrayó esta distinción, abogando por un cambio en la política antidrogas.
El presidente Gustavo Petro ha promovido un enfoque más flexible hacia el uso de la hoja de coca, sugiriendo que se permita su compra estatal para fines agroindustriales. Sin embargo, los expertos advierten que aún no existe un marco regulatorio que permita el procesamiento de la hoja fuera de las comunidades indígenas y que el país enfrenta desafíos significativos debido a su compromiso con el régimen de prohibición de drogas de la ONU, que clasifica la planta como un estupefaciente.
Manuel Alejandro Rayran, internacionalista, subrayó que la viabilidad de la propuesta depende de convencer a una mayoría de países, incluidos Estados Unidos, Rusia e Irán. El cambio de enfoque en la lucha contra las drogas por parte de Estados Unidos durante la administración Biden, que prioriza la salud pública y los derechos humanos, podría ofrecer una oportunidad, aunque la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca podría complicar las negociaciones.
Por su parte, Daniel Mejía, experto en seguridad y cultivos ilícitos, mostró escepticismo sobre el éxito de la iniciativa, recordando que Bolivia ha intentado un enfoque similar sin éxito. Además, advirtió que la calidad de la hoja cultivada en Colombia, que a menudo está contaminada con agroquímicos, plantea un obstáculo significativo para su uso en mercados legales.
Con el trasfondo de un mercado criminal en expansión y la presión internacional, la propuesta de Colombia a la ONU representa un giro audaz en la política antidrogas del país. Sin embargo, la implementación de un enfoque que permita usos lícitos de la hoja de coca enfrenta un camino repleto de desafíos normativos, logísticos y técnicos que aún deben ser abordados.
