Cierra una autopartista en Santa Fe y la producción de butacas para General Motors se trasladará a Brasil
El impacto local es concreto, desaparece una planta industrial y se pierden 70 empleos directos. Y el cambio no se limita a la situación de los trabajadores afectados. También implica que una parte de la cadena de valor de la industria automotriz dejará de realizarse en el país.

Adient Automotive Argentina cerrará su planta de Pueblo Esther y dejará de fabricar localmente los asientos destinados a la Chevrolet Tracker. La decisión implica el despido de 70 trabajadores y marca un nuevo retroceso para la producción autopartista: General Motors mantendrá el componente, pero ahora lo recibirá desde Brasil.
La industria autopartista vuelve a quedar expuesta por una decisión empresarial que combina cierre de una planta, pérdida de puestos de trabajo y sustitución de producción nacional por importaciones. Adient Automotive Argentina confirmó el cierre de su fábrica ubicada en Pueblo Esther, Santa Fe, y trasladará a Brasil la fabricación de las butacas que actualmente utiliza General Motors para producir la Chevrolet Tracker en su planta de Alvear.
La próxima semana será la última de actividad industrial para la empresa en Santa Fe. El cierre dejará a 70 trabajadores sin empleo, en una planta que llegó a ocupar a unas 230 personas durante su período de mayor actividad.
La decisión había sido anticipada por la compañía en mayo y finalmente fue comunicada de manera formal a los trabajadores durante septiembre. La fábrica está ubicada sobre la ruta provincial 16, a unos 25 kilómetros de Rosario y a escasa distancia de la planta de General Motors en Alvear.
El dato resulta particularmente significativo: un componente destinado a un vehículo producido en Santa Fe dejará de fabricarse en la provincia y comenzará a ingresar desde Brasil. Es decir, el vínculo comercial entre ambas compañías continuará, pero se modificará el origen de la producción.
De producir localmente a importar
Adient mantendrá su relación como proveedora de General Motors, pero cambiará el esquema de abastecimiento. Las butacas que hasta ahora eran fabricadas en Pueblo Esther serán producidas en las instalaciones que la compañía posee en Brasil y posteriormente importadas hacia la Argentina.
La explicación de fondo está vinculada con la ecuación de costos y rentabilidad. De acuerdo con la información difundida sobre la empresa, producir las autopartes en Argentina dejó de resultar conveniente frente a la alternativa de abastecerse desde Brasil.
A ese escenario se suman la menor demanda del mercado interno, las condiciones cambiarias y un contexto de mayor facilidad para el ingreso de productos importados. El resultado es una decisión que, desde la lógica empresarial, modifica la localización de la producción, pero que desde el punto de vista industrial implica la pérdida de una capacidad instalada que ya existía en el país.
El cierre también muestra una de las tensiones que atraviesan actualmente a la industria automotriz: aun cuando una terminal continúa produciendo vehículos en Argentina, parte de los componentes necesarios para fabricarlos puede comenzar a llegar desde el exterior.
La salida de Adient de Pueblo Esther no se produce de manera repentina. Según el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), la dotación de trabajadores de la planta venía reduciéndose de manera sostenida desde 2019.
Durante su etapa de mayor actividad, la fábrica llegó a emplear a 230 personas y también produjo componentes para la Honda HR-V, modelo que se fabricaba en Campana, provincia de Buenos Aires.
El progresivo achicamiento de la estructura laboral anticipó, en cierta medida, el desenlace actual: de una planta con capacidad para abastecer distintos proyectos automotrices se pasa ahora a una operación que dejará de tener producción industrial propia en territorio argentino.
El costo industrial detrás de una decisión empresarial
Adient nació en 2016 como resultado de una división de Johnson Controls y forma parte de un grupo internacional con más de 60.000 empleados y alrededor de 200 plantas en 29 países.
La decisión adoptada en Argentina debe leerse, por lo tanto, dentro de una estrategia productiva internacional en la que las compañías comparan costos y condiciones de fabricación entre distintos países. En este caso, Brasil aparece como el destino elegido para concentrar la producción de un componente que hasta ahora se elaboraba en Santa Fe.
