24 de septiembre de 2026

Crisis en Mega Sports: despidió a 90 trabajadores y quedó bajo concurso preventivo

Con los locales todavía abiertos y el concurso preventivo en marcha, el futuro de Mega Sports dependerá de su capacidad para reordenar sus cuentas y sostener su actividad. Para sus trabajadores, en cambio, la discusión inmediata sigue siendo otra: cobrar los salarios y las obligaciones laborales que aseguran que todavía están pendientes.

La cadena de artículos deportivos, que también opera las marcas Factory Deportivo y Shopping Deportivo, desvinculó a 90 empleados y recurrió al concurso preventivo ante sus dificultades financieras.

Los trabajadores denuncian salarios, indemnizaciones y liquidaciones pendientes, mientras los locales continúan funcionando. La crisis del consumo y el deterioro de las ventas de indumentaria y calzado deportivo golpearon de lleno a Mega Sports.

La cadena de artículos deportivos despidió a unos 90 trabajadores y se presentó en concurso preventivo, en medio de un escenario marcado por la retracción de la demanda y una mayor presencia de productos importados.

Las cesantías alcanzaron a vendedores, encargados y personal administrativo de diferentes sucursales. De acuerdo con los testimonios de exempleados, además de los despidos quedaron pendientes pagos correspondientes a salarios, indemnizaciones, vacaciones, aguinaldos y liquidaciones finales.

La compañía también controla las marcas Factory Deportivo y Shopping Deportivo y, pese a la crisis, mantiene entre 26 y 27 establecimientos en funcionamiento.

Los trabajadores cuestionaron tanto las condiciones de las desvinculaciones como la manera en que fueron comunicadas. Según relataron exempleados, en algunos casos las notificaciones se realizaron de manera informal, mediante copias de cartas documento o incluso mostrando la comunicación del despido desde un teléfono celular.

Los testimonios fueron recogidos por iProfesional y corresponden a trabajadores afectados por las medidas.

Sergio, quien permaneció una década en la empresa, afirmó que en algunos locales a los empleados se les entregaban fotocopias de las cartas documento, mientras que en otros casos un supervisor les mostraba la notificación en su teléfono y les indicaba que posteriormente recibirían la documentación en sus domicilios.

Los exempleados también cuestionaron las causas invocadas para justificar algunas desvinculaciones. Según sus denuncias, determinadas causales serían improcedentes y podrían tener como objetivo reducir el monto de las indemnizaciones.

Se trata de acusaciones formuladas por los trabajadores que deberán ser determinadas en los ámbitos laborales y judiciales correspondientes.

Entre los casos mencionados aparece el de Matías, despedido en mayo de 2026 después de 16 años de antigüedad. Según relató, todavía no había cobrado la totalidad de la liquidación correspondiente a su salida y debió comenzar a trabajar como conductor mediante una aplicación para sostener económicamente a sus cuatro hijas.

Otro de los trabajadores afectados acumulaba 27 años de antigüedad y fue desvinculado en enero, luego de que la empresa lo responsabilizara por un supuesto error en la liquidación de un crédito. También denunció que se le adeudaban el salario de diciembre y el medio aguinaldo.

Las diferencias entre la actual administración y la conducción anterior también aparecen en los testimonios de los extrabajadores, aunque esas apreciaciones forman parte de sus experiencias y reclamos personales.

Protestas por salarios impagos

La situación llegó incluso a generar movilizaciones frente a la sede de la compañía. Un grupo de aproximadamente 30 trabajadores reclamó por el pago de sus salarios y, luego de la protesta, la empresa depositó los haberes pendientes en dos cuotas.

Sin embargo, según los trabajadores, las indemnizaciones, vacaciones, aguinaldos y liquidaciones finales continuaban sin ser abonadas en numerosos casos.

Mientras tanto, la compañía quedó bajo la intervención de un síndico y su gestión se encuentra actualmente a cargo de Carolina Gacio, según los testimonios incorporados al conflicto.

Uno de los aspectos que genera mayor incertidumbre entre los trabajadores es que, pese al proceso concursal y a los despidos, las sucursales continúan operativas.

Los exempleados señalaron que, luego de la última tanda de desvinculaciones, no se produjeron nuevos despidos de magnitud y que los comercios permanecen abiertos. También aseguraron que la empresa mantiene deudas con proveedores y que algunos habrían suspendido la entrega de mercadería ante los retrasos en los pagos.

El escenario combina así dos realidades: por un lado, una estructura comercial que todavía permanece activa; por otro, una empresa que debió recurrir al concurso preventivo y reducir su dotación de personal para afrontar sus dificultades financieras.

El caso de Mega Sports se inscribe en un contexto más amplio de debilidad del consumo. La menor capacidad de compra, la caída de las ventas de indumentaria y calzado deportivo y el avance de las importaciones modificaron las condiciones en las que operan las empresas del sector.

Para los trabajadores despedidos, el problema se extiende más allá de la pérdida del empleo. La falta de pago de indemnizaciones y liquidaciones dificulta la transición hacia un nuevo trabajo, en un mercado laboral que, según los testimonios recogidos, ofrece pocas alternativas para quienes quedan fuera de una empresa después de varios años de antigüedad.

El conflicto deja en evidencia el impacto social que puede tener una crisis empresarial: detrás de cada puesto eliminado existen obligaciones familiares, alquileres y gastos cotidianos que continúan mientras los ingresos desaparecen.

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