9 de agosto de 2026

Causa Cuadernos: la ex pareja de Centeno denunció violencia, se declaró “testaferro” y negó conocer las anotaciones

Ante el Tribunal Oral Federal 7, Horovitz aseguró haber sido víctima de violencia física y psicológica por parte del exchofer y sostuvo que fue utilizada como “testaferro” en maniobras patrimoniales, aunque negó haber conocido el contenido de los cuadernos que terminaron convirtiéndose en una pieza central del expediente judicial.

La declaración de Hilda Horovitz, expareja de Oscar Centeno, volvió a colocar bajo tensión la solidez testimonial de la causa Cuadernos. Según consignó la periodista Vanesa Petrillo el testimonio dejó al descubierto una combinación de resentimiento personal, contradicciones y vacíos de memoria que podrían impactar en la valoración judicial de los hechos. La mujer reconoció que decidió acudir a la Justicia con la intención de “perjudicar” a Centeno por los malos tratos que, según afirmó, sufrió durante años.

En ese contexto, explicó que recurrió directamente al fiscal Carlos Stornelli porque entendía que era quien podía escucharla y dar relevancia a sus denuncias.

Horovitz relató que convivió con Centeno entre 2006 y 2016 en una relación marcada —según describió— por episodios de violencia, consumo excesivo de alcohol y manipulación económica. Afirmó que el exchofer utilizó su nombre para registrar bienes y actividades comerciales, incluyendo una flota de remises, con el objetivo de ocultar patrimonio. “Me usó mucho”, resumió ante los jueces.

Sin embargo, uno de los puntos más sensibles de su declaración estuvo vinculado a los famosos cuadernos. Aunque confirmó haber visto las libretas guardadas en un ropero junto a documentación personal y recibos, insistió en que jamás leyó su contenido ni presenció a Centeno escribiendo. La afirmación resulta relevante porque, durante la etapa inicial de la investigación, había trascendido que ella conocía la existencia de anotaciones vinculadas a supuestos recorridos y traslados de dinero.

La audiencia también dejó interrogantes procesales. La defensa de Roberto Baratta puso el foco en posibles inconsistencias entre el acta oficial de la declaración realizada en 2017 y el recuerdo actual de Horovitz. Mientras el documento judicial lleva la firma del entonces juez Claudio Bonadio, la testigo sostuvo que siempre declaró ante Stornelli, lo que abrió dudas sobre cómo se produjo aquel primer testimonio y quién condujo efectivamente la entrevista.

En términos judiciales, la exposición de Horovitz parece aportar más elementos sobre la personalidad y el vínculo conflictivo con Centeno que sobre el contenido concreto de los cuadernos. Su relato fortaleció la hipótesis de una relación atravesada por violencia y dependencia económica, pero al mismo tiempo debilitó la posibilidad de considerarla una testigo directa sobre las anotaciones que dieron origen al caso.

El testimonio, además, vuelve a reflejar uno de los problemas estructurales de la causa Cuadernos: la fuerte dependencia de declaraciones personales, muchas veces atravesadas por conflictos privados, recuerdos imprecisos y motivaciones cruzadas. En este escenario, el tribunal deberá determinar cuánto peso otorgar a una declaración marcada tanto por la denuncia de violencia como por las contradicciones sobre hechos clave del expediente.

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