Casi la mitad del empleo en el país es informal: un síntoma estructural que golpea a jóvenes y mujeres
El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) expone una realidad tan persistente como preocupante: el 42% de los trabajadores argentinos en los principales centros urbanos se encuentra en situación de informalidad laboral.

Esto representa a más de 5,7 millones de personas que carecen de los derechos básicos asociados al empleo formal, como cobertura de salud, aportes jubilatorios o estabilidad.
Lejos de ser una sorpresa, los datos refuerzan una tendencia estructural del mercado laboral argentino, que históricamente ha mantenido niveles altos de informalidad, especialmente en contextos de crisis económica o reformas que precarizan el trabajo.
El rostro de la informalidad: jóvenes, mujeres y cuentapropistas
Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el fenómeno no afecta a todos por igual. Son los jóvenes menores de 29 años quienes sufren con mayor intensidad esta vulnerabilidad, con una alarmante tasa de informalidad del 58,7%. En otras palabras, 6 de cada 10 jóvenes que trabajan lo hacen sin estar registrados.
Las mujeres también aparecen como un grupo especialmente golpeado, con un 43,4% de informalidad frente al 40,9% de los hombres. Este dato, además de reflejar una brecha de género persistente, revela la doble carga de la precariedad y las tareas de cuidado que enfrentan muchas trabajadoras, especialmente en sectores como el servicio doméstico.
Los trabajadores por cuenta propia, que muchas veces funcionan como válvula de escape ante la falta de empleo asalariado, muestran el índice más alto: un 62,4% está en la informalidad. Este grupo representa tanto a emprendedores por necesidad como a trabajadores independientes sin condiciones dignas de trabajo, un universo cada vez más amplio ante la retracción del mercado laboral formal.
Sectores enteros sostenidos por empleo precario
El informe también detalla los sectores con mayores niveles de informalidad. Encabezan la lista el servicio doméstico (77%), la construcción (76,6%) y el comercio (51,9%). Se trata de rubros históricamente atravesados por bajos niveles de fiscalización y escasa protección legal, donde la informalidad ya no es la excepción sino la norma.
Un dato que complejiza aún más el panorama es que un 11,8% de los informales trabaja dentro del propio sector formal, lo que indica que muchas empresas incumplen con la registración de sus empleados. A esto se suma el 4,8% que se desempeña en hogares como personal doméstico sin registración, profundizando una deuda estructural con quienes realizan tareas esenciales pero invisibilizadas.
Otro indicador crítico del informe es que el 35,8% de los trabajadores asalariados no realiza aportes jubilatorios, y dentro de ese grupo, el 84% directamente no aporta. Esto no solo refleja la fragilidad del presente laboral, sino que anticipa una crisis futura en el sistema previsional, alimentando la informalidad crónica que condiciona la sostenibilidad del Estado a mediano plazo.
Una economía que se sostiene en la precariedad
Más allá de los números, la informalidad laboral pone en jaque las bases del pacto social. Implica salarios más bajos, falta de cobertura médica, exclusión financiera y, sobre todo, una ciudadanía laboral de segunda. Es una forma encubierta de desigualdad que se ha naturalizado en la economía argentina.
Y aunque la informalidad suele aumentar en contextos de recesión o ajuste, también es consecuencia de políticas públicas que durante años no lograron revertir la segmentación del mercado de trabajo ni ampliar los marcos de inclusión laboral efectiva.
En este contexto, las cifras del INDEC no solo describen un problema económico, sino que denuncian una fractura social que se profundiza y que necesita respuestas urgentes, integrales y sostenidas. Combatir la informalidad no puede reducirse a una cuestión de fiscalización: exige una estrategia que combine crecimiento económico con justicia laboral y políticas activas que protejan a quienes hoy sostienen la economía desde la invisibilidad.
