Sin intervención oficial, el BCRA perdió u$s421 millones y las reservas tocan el nivel más bajo desde enero
En el primer día de la llamada Fase 3 del plan económico del Gobierno, con el levantamiento del cepo cambiario y un nuevo esquema de flotación administrada, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) optó por no intervenir en el mercado de cambios.

La consecuencia fue inmediata: las reservas brutas cayeron en u$s421 millones, ubicándose en u$s24.305 millones, el nivel más bajo desde el 18 de enero de este año.
El recorte diario de divisas, que se explica en gran parte por ventas realizadas el viernes previo, pone en evidencia la tensión entre la liberalización del mercado y la necesidad urgente de recomponer reservas en un contexto aún frágil.
Un arranque desafiante en la nueva etapa del plan Milei
El nuevo régimen cambiario, que permite la flotación del dólar dentro de una banda que va de $1.000 a $1.400, entró en vigencia este lunes sin intervención directa del BCRA. El organismo conducido por Santiago Bausili se mantuvo al margen de las operaciones, en línea con el modelo de “no intervención” promovido por la administración de Javier Milei.
Sin embargo, el saldo fue negativo: las reservas brutas cayeron u$s747 millones en lo que va de abril y acumulan una pérdida de u$s5.302 millones en lo que va del año, una cifra que preocupa en un contexto donde la fortaleza del Central es clave para sostener el programa económico y la credibilidad externa.
El salvavidas del FMI: u$s12.000 millones en camino
La mirada oficial está puesta en el próximo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI), estimado en u$s12.000 millones y previsto para este martes. Ese ingreso sería fundamental para recomponer reservas en el corto plazo y mejorar la posición del BCRA, que necesita fortalecer su espalda financiera para cumplir con las exigencias del propio Fondo.
El acuerdo con el organismo internacional prevé que Argentina termine 2025 con u$s4.000 millones de reservas netas positivas, descontando pasivos como líneas de swap —como la vigente con el Banco Popular de China— y obligaciones con otros organismos multilaterales.
El FMI estima que las reservas brutas deberían cerrar 2025 en torno a los u$s47.700 millones, prácticamente el doble del nivel proyectado para fines de 2024 (u$s22.603 millones), en un intento por consolidar la cobertura externa del país.
La tensión entre liberalización y fragilidad
Desde el inicio de la gestión libertaria, el BCRA acumuló compras netas por unos u$s22.690 millones, una cifra significativa que, sin embargo, no ha logrado estabilizar de forma duradera el stock de reservas. A pesar del incremento del 14,6% desde los u$s21.208 millones del 7 de diciembre pasado, las obligaciones en moneda extranjera y la falta de ingresos genuinos siguen presionando.
El nuevo esquema cambiario —que pone a prueba al mercado sin la red de contención del cepo— plantea un escenario incierto: sin intervención del BCRA, el tipo de cambio podría experimentar mayor volatilidad. Pero al mismo tiempo, la presión sobre las reservas será más evidente en cada jornada negativa.
El desafío de fondo es lograr que el régimen de flotación administrada conviva con una acumulación sostenida de divisas, en un contexto de apertura financiera y ajuste fiscal. Una tarea compleja que dependerá, en gran medida, de los ingresos externos, el comportamiento de los exportadores y la confianza de los inversores en la hoja de ruta del Gobierno.
