17 de mayo de 2026

Caputo y la UIA delinearon una hoja de ruta hacia 2026 con foco en competitividad, empleo y cambios laborales

El encuentro reflejó un punto de convergencia entre el Gobierno y el sector empresario: la necesidad de consolidar la estabilidad macroeconómica con reformas que impacten de manera concreta en la producción, el empleo y la competitividad, en un escenario donde la recuperación industrial aún muestra señales frágiles.

Ph: Redes Sociales

El ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió con autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA) en un encuentro que dejó al descubierto las tensiones y desafíos que enfrenta el sector productivo, así como las prioridades oficiales para fortalecer la competitividad de la industria en el mediano plazo, con la mirada puesta en 2026.

La reunión, realizada en el Palacio de Hacienda, giró en torno a la reforma laboral, la formalización del empleo y la necesidad de incentivar inversiones en un contexto que los propios industriales describen como complejo.

Desde el Gobierno, Caputo remarcó la importancia de avanzar en cambios estructurales que permitan mejorar el clima de negocios y reducir rigideces que afectan la producción.

Más allá del intercambio puntual, ambas partes coincidieron en sostener una agenda de trabajo permanente para abordar las principales dificultades del entramado industrial. El encuentro se inscribe en una serie de diálogos previos entre funcionarios económicos y la UIA, que buscan ordenar prioridades y coordinar expectativas en un escenario de transición económica.

El cónclave contó con la participación del presidente de la UIA, Martín Rappallini, del secretario de Comercio, Pablo Lavigne, y de integrantes del comité ejecutivo de la entidad empresaria. Posteriormente, la UIA realizó su última reunión de Junta Directiva del año, en la que se evaluó el desempeño del sector en el cierre de 2025.

En ese ámbito, los industriales trazaron un diagnóstico crítico: actividad estancada, pérdida sostenida de empleo y dificultades crecientes para sostener niveles de producción en algunos rubros. De acuerdo con datos de la propia UIA, la industria atravesó durante 2025 un desempeño dispar y débil, con un impacto negativo en el empleo formal, que acumuló más de 21.000 puestos menos en los primeros nueve meses del año.

Si bien los empresarios valoraron la estabilización macroeconómica y el equilibrio fiscal impulsados por el Gobierno como avances relevantes, advirtieron que esas condiciones aún no se traducen en una recuperación productiva. En ese sentido, reclamaron un mayor acceso al financiamiento y una reducción de la carga impositiva, especialmente para los sectores exportadores y aquellos que compiten en mercados internacionales con desventajas estructurales.

La reforma laboral aparece como uno de los ejes centrales del debate. Desde la UIA señalaron que el tratamiento legislativo de la modernización del marco laboral podría convertirse en una herramienta clave para revertir problemas históricos en la generación de empleo registrado. Según los industriales, una normativa más previsible y con menor nivel de litigiosidad permitiría crear condiciones más favorables para la inversión y el crecimiento del empleo formal, especialmente en una actividad intensiva en mano de obra calificada como la industria.

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