Maduro a Kast: «Usted podrá ser seguidor de Hitler, pero cuidadito, a los venezolanos se respeta»
«Usted podrá ser seguidor de Hitler, y educado en los valores de Hitler; usted podrá ser pinochetista convicto y confeso, pero cuidadito, le toca un pelo a un venezolano… a los venezolanos se respeta», Maduro manifesto en referencia a Kast.


La llegada de José Antonio Kast a la presidencia de Chile comenzó a delinear rápidamente un nuevo escenario político en la región. En las primeras horas posteriores a su victoria electoral, el mandatario electo combinó gestos institucionales —como el contacto con el presidente saliente Gabriel Boric— con señales claras de alineamiento ideológico, entre ellas la decisión de viajar a Buenos Aires para reunirse con Javier Milei. Esa secuencia no pasó inadvertida y provocó una respuesta inmediata y virulenta desde Caracas.
Nicolás Maduro, en una de sus habituales intervenciones televisadas, apuntó directamente contra Kast con acusaciones de fuerte carga simbólica e histórica, vinculándolo tanto al pinochetismo como al nazismo, y advirtiéndole sobre cualquier medida que afecte a la comunidad venezolana residente en Chile. El tono confrontativo del líder bolivariano evidenció la preocupación del régimen venezolano ante el ascenso de gobiernos conservadores en América del Sur.
El presidente electo chileno, hijo de inmigrantes alemanes y referente del ala más dura de la derecha trasandina, encarna un giro político que aproxima a Chile a otros liderazgos de la región que cuestionan abiertamente al chavismo. Javier Milei fue uno de los primeros en subrayar esa convergencia, al igual que el propio Maduro, quien leyó la victoria de Kast como una amenaza directa a su influencia regional.
Las advertencias del mandatario venezolano se produjeron en un contexto internacional adverso para su gobierno, marcado por presiones crecientes de Estados Unidos sobre intereses estratégicos de Venezuela. En ese marco, la situación de los migrantes venezolanos volvió a ocupar un lugar central en su discurso, esta vez como eje de confrontación política externa.
Maduro sostuvo que Kast promovería políticas de persecución y expulsión contra ciudadanos venezolanos, incluyendo la supuesta confiscación de bienes y detenciones arbitrarias, y vinculó esas acciones a sectores de la oposición venezolana en el exilio. Sin embargo, sus declaraciones contrastaron con la ausencia de referencias a las causas estructurales que empujaron a millones de venezolanos a abandonar su país en la última década.
El episodio revela cómo la cuestión migratoria se ha transformado en un instrumento de disputa ideológica regional. Mientras el nuevo liderazgo chileno busca consolidar alianzas con gobiernos afines y marcar distancia de los regímenes de izquierda, Caracas responde con una retórica defensiva que combina advertencias diplomáticas y mensajes dirigidos a su propia base interna.
Así, el triunfo de Kast no solo redefine la política interna chilena, sino que también reaviva tensiones en el plano sudamericano, anticipando un escenario de mayor polarización entre los gobiernos de distinto signo ideológico en la región.
