Bullrich celebró la compra de ropa importada y reforzó el discurso oficial contra la industria nacional
En ese sentido, el presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), Claudio Drescher, expresó su “tristeza” y sorpresa ante los dichos de Caputo y Bullrich, y cuestionó que funcionarios de alto rango se refieran al consumo de prendas extranjeras en términos que funcionan como una crítica implícita —y pública— al mercado local, en medio de una crisis que amenaza la supervivencia del sector.

La senadora Patricia Bullrich se sumó públicamente al relato impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, en defensa de la apertura irrestricta de importaciones como herramienta para contener la inflación, aun cuando esa política golpea de lleno a la industria local.
En una intervención televisiva, la dirigente celebró haber adquirido indumentaria en el exterior a bajo costo, en un contexto marcado por el cierre de fábricas textiles y la pérdida de miles de empleos en el sector.
La declaración tuvo lugar el jueves por la noche en el programa conducido por Luis Majul en LN+, donde Bullrich, al igual que Caputo días antes, expuso como ejemplo personal su consumo de ropa importada mientras el ingreso masivo de prendas extranjeras profundiza la crisis de la industria textil argentina.
Con una sonrisa visible y sin matices críticos, la senadora reveló que el traje que vestía había sido comprado a través de Amazon por un valor de entre 40 y 50 dólares. Incluso mostró la prenda en cámara y verificó la etiqueta para precisar la marca. “Le Suit. Cuarenta o cincuenta dólares el traje”, afirmó, y subrayó que le había resultado “lindo y barato”, comparándolo implícitamente con los precios del mercado local.
Las declaraciones no se produjeron en el vacío. Días antes, el propio Caputo había generado polémica al afirmar, también en el mismo programa, que nunca compró ropa en la Argentina porque “es un robo”, reforzando una narrativa que responsabiliza a la industria nacional por los altos precios, sin aludir al peso de la carga impositiva, los costos financieros o la caída del consumo interno.
El ministro justificó su postura al señalar que durante años quienes podían viajar al exterior optaban por comprar indumentaria fuera del país debido a la diferencia de precios. Como parte de su argumento, mostró un saco de la firma española Massimo Dutti que, según dijo, había adquirido en Estados Unidos hace más de 15 años y cuyo valor aseguró no recordar. Sin embargo, de acuerdo con el sitio oficial de la marca, los trajes oscilan actualmente entre 337 y 470 dólares, mientras que los sacos se venden por valores que van de 199 a 299 dólares.
Las expresiones de ambos funcionarios fueron interpretadas por el sector textil como una provocación y una señal política clara: el Gobierno no solo impulsa la apertura comercial, sino que además deslegitima públicamente a la producción nacional. Desde la industria reclamaron una reducción de impuestos y condiciones más equitativas para competir con los productos importados.
