16 de mayo de 2026

Agostina Páez: «Se están vulnerando todos mis derechos. Estoy desesperada y con mucho miedo»

La Justicia de Río de Janeiro dispuso la prisión preventiva de Agostina Páez, una abogada argentina de 29 años acusada de haber protagonizado un episodio de discriminación racial contra un trabajador de un bar el pasado 14 de enero en la playa de Ipanema. La medida fue ordenada por el Juzgado Penal N.º 37, en el marco de una causa iniciada tras una discusión por un presunto error en el cobro de la cuenta.

Páez está imputada por el delito de injuria racial, una figura penal que en Brasil prevé penas de entre dos y cinco años de prisión.

De acuerdo con lo informado por TN, el tribunal fundamentó su decisión al considerar que, en libertad, la acusada podría afectar el desarrollo de la investigación. Según el fallo, existe el riesgo de que intimide a testigos y víctimas, comprometiendo la imparcialidad de sus declaraciones.

Luego de conocerse la resolución judicial, la abogada difundió un video en su cuenta de Instagram en el que expresó su angustia por la situación. En la grabación, cuestionó el argumento de peligro de fuga y señaló que desde el inicio de la causa se encuentra a disposición de la Justicia, utilizando una tobillera electrónica. “Se están vulnerando todos mis derechos. Estoy desesperada y con mucho miedo”, manifestó.

El hecho ocurrió cuando Páez se encontraba en el bar junto a un grupo de amigas. Al momento de retirarse, un empleado advirtió un error en la factura, lo que derivó en una discusión. Según la acusación, durante ese intercambio la abogada realizó gestos ofensivos y expresiones racistas, incluyendo el uso del término “mono”, considerado una grave injuria racial bajo la legislación brasileña.

Tras la denuncia y la presentación de pruebas en la Comisaría 11ª de Rocinha, Páez prestó declaración ante las autoridades, según informó el medio G1. Como medidas cautelares, la Justicia dispuso el secuestro de su pasaporte y le ordenó permanecer en el país bajo monitoreo electrónico.

En su presentación, el Ministerio Público sostuvo que las agresiones no se limitaron al interior del local, sino que continuaron una vez que la acusada salió a la calle. De acuerdo con la denuncia, algunos empleados del bar le advirtieron que ese tipo de conductas constituyen un delito en Brasil. Aun así, la abogada habría reiterado los insultos al dirigirse a la cajera, acompañando la expresión “mono” con gestos que simulaban a un animal.

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