Bullrich advierte a los manifestantes con mensajes en trenes: una amenaza a la protesta social
Hoy, el Congreso Nacional será el epicentro de una nueva marcha de jubilados. A pesar de la represión ejercida en la manifestación de la semana pasada, el gobierno ha decidido redoblar la apuesta con un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad y una amenaza explícita a los manifestantes.

«Protesta no es violencia. La Policía va a reprimir todo atentado contra la república», fue el mensaje que apareció esta mañana en las pantallas de las estaciones de las líneas de trenes San Martín y Sarmiento. Estos textos, que han sido calificados por muchos como intimidatorios, refuerzan la postura del gobierno de endurecer su respuesta ante cualquier expresión de descontento social.
El oficialismo ya había anticipado la implementación de un operativo cerrojo y la aplicación del protocolo antipiquetes durante la marcha de esta tarde. La protesta contará con el apoyo de la comunidad universitaria, además de organizaciones sociales y partidos políticos, quienes se suman a los jubilados que ya marcharon la semana pasada junto a hinchas de distintos clubes de fútbol.
La jornada de movilización también coincide con el debate en la Cámara de Diputados sobre el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 179/25, que otorga al Poder Ejecutivo la facultad de contraer nueva deuda con el Fondo Monetario Internacional, un tema que ha generado gran controversia.
El gobierno porteño, bajo la gestión de Jorge Macri, ha anunciado el despliegue de 900 efectivos de la Policía de la Ciudad. Además, advirtió sobre cortes de tránsito desde las 9 de la mañana en un extenso perímetro que abarca calles clave como Paraná, Sáenz Peña, Bartolomé Mitre, Ayacucho y Adolfo Alsina. También se destinarán 600 agentes de tránsito para gestionar la circulación.
En una medida preventiva, el martes por la noche se retiraron 350 contenedores de residuos en las inmediaciones del Congreso y la Plaza de Mayo para evitar que sean utilizados en incidentes, como ocurrió en la marcha anterior. Paralelamente, la Policía Federal anunció controles en colectivos y trenes para monitorear el ingreso de manifestantes a la Ciudad, mientras que diversas organizaciones sociales movilizarán a sus miembros en transportes privados.
Con un contexto de alta tensión política y social, las advertencias del gobierno y el despliegue de fuerzas de seguridad generan preocupación sobre la posibilidad de una nueva jornada de represión y violencia en el centro porteño.
