19 de julio de 2026

Blindaje en la Rosada: Milei instala antidrones y refuerza su custodia ante temor a represalias iraníes

El motivo no es otro que la indeclinable postura de Milei de alinearse férreamente con Israel y Estados Unidos, una política exterior que, según advierten expertos en defensa, no es inocua y podría colocar a la Argentina en la mira de actores hostiles.

Ph: La Nueva Provincia

La Casa Rosada se convierte en un búnker tecnológico. Por orden directa del presidente Javier Milei, el Gobierno decidió instalar sistemas antidrones en la sede presidencial, similares a los ya desplegados en la Quinta de Olivos, y reforzar la custodia de su familia —incluidos sus perros— ante el temor a un eventual ataque iraní, consignó Crónica Política.

El Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich, elevó el nivel de riesgo de “bajo” a “medio” y no descarta llevarlo a “alto” si Milei viaja a destinos sensibles, mientras se ajustan las coordinaciones con agencias de inteligencia locales e internacionales.

La decisión llega luego de que Irán lanzara meses atrás una amenaza explícita: “en el momento adecuado, le haremos lamentar su enemistad”.

Aunque para la opinión pública esta serie de medidas puede sonar extrema —incluyendo la protección especial a los animales del presidente—, en los pasillos oficiales no dudan en justificarla ante el temor de represalias. Sin embargo, la escena deja planteadas interrogantes profundas: ¿Hasta qué punto un alineamiento diplomático puede poner en riesgo la seguridad nacional? ¿Qué costos internos tendrá priorizar una política exterior casi calcada de la agenda estadounidense e israelí sin matices ni equilibrios?

En rigor, la historia argentina ya demostró, con los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel, que las amenazas terroristas externas no son un asunto menor. Pero también es cierto que la sobreactuación de la seguridad puede transformarse en la excusa para legitimar un modelo de hiper-vigilancia y para alimentar una narrativa del miedo que distraiga de otras urgencias nacionales.

La instalación de sistemas antidrones y la multiplicación de anillos de custodia en la Rosada son apenas la punta visible de un repliegue defensivo que podría escalar aún más, dependiendo de la evolución de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente. Mientras Milei refuerza su alianza con Israel y se muestra como el principal socio de Washington en la región, Argentina se expone, inevitablemente, a ser parte del tablero de disputas internacionales, con riesgos concretos para su población y su soberanía.

En definitiva, el refuerzo de la seguridad presidencial es el síntoma más palpable de una política exterior sin matices, con efectos internos que podrían ser más graves de lo que el propio Milei está dispuesto a admitir. Alinearse sin fisuras tiene su precio; la pregunta es quién termina pagándolo.

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