18 de julio de 2026

Un informe revela el creciente deterioro económico percibido por 65% de los argentinos

Los efectos del programa económico impulsado por el presidente Javier Milei continúan reflejándose en la percepción de una amplia mayoría de la sociedad. De acuerdo con el último relevamiento de Proyección Consultores, correspondiente a julio de 2026, casi dos de cada tres argentinos consideran que las medidas implementadas por el Gobierno perjudicaron su economía familiar, mientras crece la sensación de que el país permanece inmerso en una crisis sin señales claras de recuperación.

El estudio muestra que el 65,7% de los consultados asegura que las decisiones oficiales tuvieron un impacto negativo o muy negativo sobre su bolsillo, un dato que se complementa con otro indicador preocupante: el 59,3% sostiene que la Argentina atraviesa una crisis económica. En ese contexto, la evaluación de la administración nacional también se deteriora, ya que el 53,8% califica la gestión como mala o muy mala.

Más allá de las variables macroeconómicas exhibidas por el Gobierno, el informe pone el foco en la realidad cotidiana de los hogares. El 72% afirma que su situación económica empeoró o continúa igual de complicada que meses atrás, mientras que la pérdida del poder adquisitivo aparece como la principal preocupación de la población, incluso por encima de la inflación. Este dato refleja que, para una parte importante de la sociedad, la desaceleración de los precios aún no logra traducirse en una mejora concreta de los ingresos.

La investigación también advierte sobre el aumento de las estrategias de supervivencia financiera. El 37% de los hogares reconoce haber solicitado préstamos durante el último mes para afrontar gastos corrientes, recurriendo principalmente a familiares y amigos, al financiamiento en plataformas digitales o al pago mínimo de las tarjetas de crédito. Estos mecanismos evidencian un creciente nivel de fragilidad económica, especialmente entre trabajadores informales y sectores de menores ingresos.

Las expectativas tampoco ofrecen un escenario alentador. El Índice de Perspectiva Económica se mantiene en una zona de estancamiento, lo que refleja que predominan el pesimismo y la incertidumbre respecto del futuro inmediato. La percepción negativa resulta especialmente marcada en algunos segmentos etarios, donde la mayoría no vislumbra una mejora de las condiciones económicas en el corto plazo.

En el plano político, el informe sugiere que el desgaste económico comienza a tener impacto en la disputa electoral. Mientras el oficialismo conserva un núcleo de apoyo sólido, el malestar social abre espacio para que la oposición recupere competitividad.

En un eventual balotaje entre Javier Milei y Axel Kicillof, ambos aparecen igualados con el 39,9% de intención de voto, un empate que refleja el alto nivel de polarización política y la ausencia de un liderazgo con capacidad de imponerse con claridad.

Los resultados del relevamiento muestran una tensión cada vez más evidente entre los indicadores que destaca el Gobierno y la percepción de buena parte de la ciudadanía. Aunque el oficialismo sostiene que el ajuste constituye el camino para estabilizar la economía, una mayoría de los encuestados afirma que esa estrategia aún no produjo mejoras en su vida cotidiana.

En consecuencia, el desafío para la administración libertaria no parece limitarse a consolidar los equilibrios fiscales, sino también a demostrar que esos avances pueden traducirse en una recuperación tangible del poder adquisitivo y de las condiciones de vida de la población.

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