Bangladesh rinde homenaje al papa Francisco con tres días de duelo tras su fallecimiento
En señal de respeto y solidaridad, Bangladesh ha declarado un período de tres días de duelo nacional tras la muerte del papa Francisco, con las banderas del país ondeando a media asta.

Aunque la mayoría de su población profesa el islam, los ciudadanos bangladesíes expresaron un acto de reconocimiento hacia el líder de la Iglesia Católica, cuyo legado trasciende las diferencias religiosas.
La relación entre Bangladesh y Argentina ha sido tradicionalmente marcada por el cariño y la admiración mutua, reforzada por gestos históricos y deportivos. La celebración del Mundial de Qatar 2022, donde la selección argentina conquistó el título, fue recibida con entusiasmo en las calles de Dacca, con miles de hinchas portando banderas y camisetas albicelestes en muestra de apoyo y fraternidad.
El respeto por el papa Francisco, sin embargo, va más allá del ámbito deportivo. Durante sus doce años de pontificado, el papa argentino se destacó por su sencillez, apertura al diálogo y esfuerzos por unir a diferentes comunidades religiosas y naciones. Su visita a Bangladesh en 2017 dejó huellas imborrables, incluyendo un recorrido en rickshaw por las calles de Dacca y un emotivo encuentro con refugiados rohingyas, a quienes pidió perdón por la indiferencia mundial y expresó su solidaridad con sus sufrimientos.
El pontífice también celebró una multitudinaria misa en el parque Suhrawardy Udyan, donde ordenó a 16 nuevos sacerdotes y visitó una escuela de educación especial. En sus discursos, subrayó la importancia de la reconciliación y la protección de los derechos de las minorías, promoviendo un mensaje de esperanza y paz en una región marcada por conflictos y desigualdades.
El gesto de Bangladesh de decretar tres días de duelo en honor a Francisco refleja la profunda admiración que el país siente por su legado, que trasciende las diferencias culturales y religiosas. La historia compartida entre Bangladesh y Argentina también tiene raíces emocionales y políticas, ya que ambos países tienen un pasado marcado por la lucha contra el colonialismo y la reivindicación de su identidad.
La relación se fortaleció aún más en 1986, cuando la selección argentina, con Diego Maradona a la cabeza, logró una victoria crucial contra Inglaterra en la Copa del Mundo, en un momento en que Bangladesh aún conservaba heridas abiertas por su lucha por la independencia. Este episodio, unido a la admiración por figuras como Maradona y el papa Francisco, ha consolidado un vínculo especial entre ambas naciones, basado en valores de resistencia, libertad y respeto mutuo.
