Auge de las inyecciones para adelgazar en Europa
Europa enfrenta un fenómeno sin precedentes: el auge de las inyecciones para adelgazar impulsado por la demanda creciente de medicamentos con GLP-1, originalmente diseñados para tratar la diabetes tipo 2.

Desde Italia hasta Portugal, pasando por Grecia, España y Alemania, los sistemas de salud y los consumidores están enfrentando un dilema: ¿a qué costo y bajo qué condiciones están accediendo a estos fármacos que prometen un cuerpo de ensueño?
En Italia, el mercado privado de medicamentos contra la obesidad alcanzó en 2024 una cifra récord de 26.000 millones de euros, multiplicando por diez el gasto registrado en 2020. La popularidad de fármacos como Ozempic y Mounjaro, utilizados fuera de indicación, ha llevado a un incremento espectacular en las compras, que en 2023 supusieron más de 115 millones de euros, en su mayoría pagados de bolsillo por los pacientes, ya que aún no están cubiertos por el sistema público.
Sin embargo, una reciente ley reconoce oficialmente la obesidad como enfermedad crónica, lo que podría abrir la puerta a futuros reembolsos.
Grecia, por su parte, ha visto un aumento del 82,5% en el consumo de estos medicamentos en 2024, alcanzando un gasto de 93 millones de euros. La popularidad de Ozempic y Mounjaro se ha disparado, aunque su prescripción oficial está restringida a casos de riesgo vital y requiere diagnóstico de diabetes, lo que no impide que las ventas clandestinas sigan en aumento. La bajada de precios y la demanda no oficial alimentan un mercado paralelo que desafía las estrictas normas del país.
En Portugal, la tendencia es igualmente fuerte, con casi 20 millones de euros gastados en los primeros cuatro meses de 2025 en medicamentos como tirzepatida y semaglutida, ambos aprobados para tratar la obesidad. La venta de unidades se ha disparado, y los precios, que rondan los 245 euros por inyección, no frenan el interés motivado en buena medida por las redes sociales y la influencia de celebridades.
España experimenta un crecimiento notable en la facturación farmacéutica, que en 2024 superó los 484 millones de euros, un 65% más que en el año anterior. Sin embargo, las políticas regulatorias limitan el acceso a estos medicamentos, que deben ser recetados por especialistas y en casos específicos, lo que genera una demanda que supera la capacidad del sistema público para atenderla.
En Alemania, la demanda también crece rápidamente, aunque el acceso sigue siendo limitado y costoso, con precios que alcanzan los 300 euros mensuales. La legislación actual excluye estos fármacos del seguro público, salvo en casos de riesgo cardiovascular grave, pero la presión social y la tendencia al alza sugieren que en el futuro el acceso podría ampliarse.

Polonia destaca por su acceso relativamente fácil, permitiendo la obtención de Ozempic a través de telemedicina, incluso sin diagnóstico de diabetes, a un costo de aproximadamente 94 euros. La demanda allí es alta, impulsada por la percepción de estas inyecciones como una vía rápida para perder peso.
Mientras tanto, en Francia, el gobierno ha iniciado una revisión para evaluar la posible inclusión de Mounjaro en el sistema de reembolso, aunque por ahora estos medicamentos permanecen en la esfera privada. En Inglaterra, el NHS ya cubre tanto Wegovy como Mounjaro, pero solo para pacientes remitidos a programas especializados en control del peso.
Este panorama revela un desafío creciente para los sistemas de salud europeos: equilibrar la innovación médica y la demanda de los ciudadanos con las limitaciones presupuestarias y normativas. La percepción de la obesidad como una enfermedad crónica está ganando terreno, pero las políticas de reembolso aún no reflejan esta realidad, alimentando un mercado en la sombra donde las personas, a menudo sin diagnóstico oficial, compran estos medicamentos con facilidad, arriesgándose a posibles riesgos para la salud y a costos elevados.
En definitiva, la búsqueda del cuerpo perfecto en Europa tiene un precio que va más allá del dinero: pone en jaque a los sistemas sanitarios y plantea preguntas sobre quién debe beneficiarse de estos potentes fármacos en una sociedad cada vez más obsesionada con la imagen.
