Atraso salarial: los sueldos volvieron a perder contra la inflación en marzo
La situación genera un interrogante clave: ¿puede sostenerse un modelo de estabilización con salarios planchados, consumo en caída y desigualdad creciente? La respuesta, probablemente, no esté solo en los números del INDEC, sino en las calles y en las negociaciones que vienen.

En un contexto de desaceleración inflacionaria, los salarios en Argentina no logran recuperar poder adquisitivo. Según datos oficiales del INDEC, en marzo los sueldos aumentaron en promedio un 3% mensual, por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que subió 3,7%.
El dato reactiva el debate sobre el «cepo paritario» que impulsa el Gobierno nacional y pone en tensión la relación entre la Casa Rosada y los gremios.
El resultado refleja el desfase persistente entre ingresos y precios, una brecha que castiga el consumo, impacta en la calidad de vida y acrecienta las presiones sobre el ya delicado frente social.
El “cepo” salarial, bajo la lupa
El recorte del poder adquisitivo no es una novedad, pero sí lo es su justificación oficial: el Gobierno de Javier Milei ha buscado contener las paritarias, argumentando que los aumentos salariales alimentan la inflación.
La política, defendida por el ministro de Economía Luis Caputo, forma parte del plan de «estabilización dura», pero ya genera fricciones con los sindicatos, que exigen reapertura de negociaciones frente a la licuación de los sueldos.
El efecto fue inmediato: el salario privado registrado subió apenas 2,2%, el público un 3,3% y solo el sector informal (privado no registrado) mostró un incremento más significativo, del 5,1%, lo que explica el promedio general del 3%.
En términos interanuales, los números pintan un cuadro más optimista —al menos en apariencia—: los salarios subieron 85,7% en los últimos 12 meses, mientras que la inflación interanual de marzo fue del 55,9%. Sin embargo, esta diferencia responde más a la brutal inflación de 2023 que a una recuperación sostenida del salario real. Además, cuando se observa la evolución desde diciembre de 2024, el avance salarial es apenas del 10% acumulado, muy por detrás de la inflación trimestral.
La trampa de la informalidad: única ganadora, pero a un costo social alto
El único segmento que mostró una recuperación fuerte fue el sector no registrado, que acumula un alza del 23,2% en lo que va del año y un espectacular 183,1% interanual. Este rebote, sin embargo, no es motivo de celebración: refleja una economía que se informaliza cada vez más, donde miles de trabajadores quedan fuera de convenios, paritarias y protección laboral.
Este crecimiento «salvaje» de los salarios informales responde más a la lógica de la supervivencia que a una mejora estructural. Lejos de representar un alivio, expone una falla profunda en el mercado laboral argentino.
Los datos de marzo confirman un patrón que se viene consolidando: mientras la inflación empieza a ceder, los salarios no acompañan esa desaceleración con recuperación real. La estrategia oficial de contener los sueldos como ancla antiinflacionaria puede rendir cuentas en los próximos meses si el frente gremial —que se mantuvo en tensa calma— decide pasar a la acción frente a la pérdida del poder adquisitivo.
