14 de mayo de 2026

Argentina bloqueó una condena regional a Washington y profundizó la fractura latinoamericana por Venezuela

El resultado de la reunión refuerza la percepción de una CELAC debilitada, incapaz de construir consensos mínimos incluso ante hechos que interpelan directamente al derecho internacional. Al mismo tiempo, la decisión argentina de bloquear una condena regional puede leerse como un alineamiento estratégico con Estados Unidos que prioriza afinidades políticas coyunturales por sobre una posición autónoma y regional, profundizando así la fragmentación de América Latina en un contexto global cada vez más polarizado.

La reunión de urgencia de cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), convocada para fijar una posición común frente a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, terminó por exponer una vez más las profundas divisiones políticas de la región. La participación del canciller argentino Pablo Quirno fue clave para impedir la emisión de un comunicado conjunto que cuestionara la acción ordenada por Donald Trump para capturar a Nicolás Maduro.

El encuentro, impulsado por el presidente pro témpore de la CELAC, Gustavo Petro, y respaldado por los gobiernos de Brasil y México, buscaba articular una respuesta unificada en defensa del principio de no intervención y del respeto a la soberanía estatal. Sin embargo, la resistencia de un bloque encabezado por Argentina frustró ese objetivo y dejó en evidencia la incapacidad del organismo para actuar como voz regional coherente en situaciones de alta tensión geopolítica.

Argentina se alineó con Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago, países que no solo rechazaron una condena explícita a Estados Unidos, sino que, según trascendió, trabajan en un pronunciamiento propio que justificaría o respaldaría la intervención militar. Esta postura contrasta con la asumida previamente por Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay, que ya habían expresado su preocupación por la acción estadounidense.

Durante el debate, el bloque opositor al comunicado crítico puso el foco en la falta de legitimidad del régimen venezolano y en las violaciones sistemáticas a los derechos humanos registradas en la última década. Sin embargo, la omisión deliberada del debate sobre la legalidad internacional de una intervención militar extranjera sugiere un corrimiento del eje histórico de la diplomacia latinoamericana, tradicionalmente basada en la no injerencia y la resolución pacífica de los conflictos.

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