Al menos 900.000 niños y niñas dejaron de recibir la Asignación Familiar por Hijo en el último año
La situación actual plantea interrogantes sobre la dirección que tomarán las políticas económicas del gobierno de Javier Milei. La precarización laboral y el aumento de la informalidad no solo afectan a las familias que dependen de estos beneficios, sino que también ponen a prueba la capacidad del sistema de seguridad social para responder a las necesidades de la población.

En un contexto de creciente incertidumbre económica, al menos 900.000 niños y niñas han dejado de recibir la Asignación Familiar por Hijo (AFH) en el último año, un fenómeno alarmante que pone de manifiesto las profundas implicaciones de la precarización laboral y las políticas económicas del gobierno actual.
La caída de 22,3% en los beneficiarios de la AFH, que se traduce en un descenso de 870.891 menores que ya no cuentan con este apoyo, es un claro indicador de la crisis que atraviesa el mercado laboral formal en el país.
Según datos proporcionados por la Subsecretaría de Seguridad Social, el número de pagos de la AFH se redujo dramáticamente de 3.906.199 en noviembre de 2023 a 3.035.308 en noviembre de 2024. Este descenso se atribuye principalmente a dos factores: los despidos y desvinculaciones de trabajadores registrados, y el hecho de que muchas familias han superado los ingresos máximos establecidos para acceder a este beneficio. En contraste, la Asignación Universal por Hijo (AUH), destinada a trabajadores informales, ha experimentado un leve aumento, alcanzando 4.143.651 beneficiarios, lo que sugiere un cambio significativo en la estructura del empleo en el país.
Un panorama desolador
La caída en los beneficiarios de asignaciones familiares no solo refleja la pérdida de empleos formales, sino que también evidencia una transformación en la naturaleza del mercado laboral argentino. La precarización ha llevado a un aumento en la dependencia de beneficios como la AUH, lo que plantea serios desafíos para el sistema de seguridad social. Este cambio es especialmente preocupante en un país donde el empleo formal ha sido tradicionalmente visto como un pilar de estabilidad económica y social.
El informe revela que, aunque la AUH ha incrementado en 118.103 beneficiarios, el total de asignaciones por hijo ha disminuido en 743.984 personas, lo que representa una reducción -8% en términos generales. Este contraste entre la AFH y la AUH pone de relieve las desigualdades en el acceso a los beneficios sociales, donde los trabajadores informales, que a menudo enfrentan condiciones laborales precarias, se ven obligados a depender de una asignación que, si bien es superior en monto, no refleja la seguridad que debería ofrecer un empleo formal.
Asignaciones y su impacto financiero
Las diferencias entre la AFH y la AUH son notorias. La AFH está destinada a trabajadores formales cuyos ingresos familiares no superen los $4.210.876 mensuales, mientras que la AUH, con un monto máximo de $102.705, está diseñada para aquellos en la informalidad. Esto pone de manifiesto un sistema que, en lugar de fomentar la formalización del empleo, parece estar consolidando una dependencia de la informalidad y sus beneficios asociados.
Las cifras son elocuentes: en abril de 2025, los montos de la AFH varían según el nivel de ingresos, lo que significa que muchas familias que antes eran elegibles ahora se encuentran excluidas debido a un leve aumento en sus ingresos. En un contexto donde la inflación y la devaluación afectan el poder adquisitivo de los hogares, la pérdida de este beneficio puede ser devastadora.
La pérdida de la AFH por parte de casi 900.000 niños es un síntoma de una crisis más profunda en el mercado laboral argentino. La necesidad de una respuesta contundente y efectiva es urgente para revertir esta tendencia y garantizar que todos los niños y niñas del país tengan acceso a los beneficios que les permitan crecer en un entorno seguro y protegido. Sin un cambio en las políticas laborales y sociales, el futuro de estas familias y de la seguridad social en Argentina se presenta incierto.
