Aerolíneas Argentinas: la repatriación desde zona de guerra reaviva el debate sobre su rol estratégico
Aerolíneas vuelve a volar por quienes más lo necesitan. La pregunta que queda en el aire es si el país está dispuesto a sostener una estructura que no siempre da ganancias, pero que, cuando se la necesita, puede salvar vidas.

Mientras Aerolíneas Argentinas lleva adelante un operativo especial para repatriar ciudadanos atrapados en una zona de conflicto bélico, el gremio de aeronavegantes salió a respaldar la misión y, a la vez, a interpelar con dureza a quienes promovieron el cierre o la privatización de la aerolínea de bandera.
El operativo, organizado por el Gobierno nacional y ejecutado a través de un vuelo especial Roma–Ezeiza, vuelve a poner en primer plano una pregunta clave: ¿puede un país prescindir de una línea aérea estatal cuando lo que está en juego son vidas humanas?
La Asociación Argentina de Aeronavegantes, liderada por Juan Pablo Brey, calificó la actuación de Aerolíneas en este contexto como un ejemplo de su papel “estratégico e indispensable al servicio del pueblo”. En un mensaje publicado en sus redes sociales, el gremio apuntó contra quienes, en nombre de la eficiencia o la rentabilidad, reclamaban cerrar o privatizar la empresa: “Resulta casi irónico ver cómo quienes ayer despotricaban contra la existencia misma de Aerolíneas, hoy no dudan en usarla cuando hay vidas en juego”.
La declaración no es solo una defensa gremial. Es también una respuesta política frente a la narrativa dominante de ciertos sectores del oficialismo, que enarbolan el dogma de achicar el Estado incluso a costa de funciones sensibles como el transporte aéreo en emergencias.
En este sentido, el respaldo a Aerolíneas trasciende la coyuntura del vuelo humanitario. Se inscribe en una disputa más profunda sobre qué papel debe cumplir el Estado, especialmente en áreas donde el mercado no responde, o responde demasiado tarde. En situaciones extremas como evacuaciones, catástrofes naturales o crisis internacionales, el valor de una aerolínea pública no se mide en balances contables, sino en capacidad de respuesta, soberanía operativa y compromiso social.
La frase “la realidad se impone”, citada en el comunicado de Aeronavegantes, revela el núcleo del conflicto: mientras se recorta el presupuesto de empresas públicas en nombre del déficit cero, esas mismas empresas demuestran, una y otra vez, que cumplen funciones que ningún actor privado asumiría sin garantías de rentabilidad.
El contraste es evidente. En las semanas previas, desde sectores libertarios se insistió en cuestionar el financiamiento estatal de Aerolíneas Argentinas. Hoy, sin embargo, su existencia se revela indispensable. La repatriación desde una zona de guerra deja al desnudo el carácter irremplazable de una línea aérea nacional con capacidad logística y vocación pública.
El gremio cierra su mensaje con una promesa: “Estamos y estaremos donde corresponde, haciendo lo que sabemos hacer, aunque a algunos les incomode”. Una afirmación que no solo reivindica el trabajo de sus afiliados, sino que interpela de manera directa a un modelo de país que, en nombre del ajuste, desarma sus propias herramientas de protección.
