Universidades al borde del colapso: denuncian renuncias masivas y caída de matrículas por el ajuste de Milei
La política de ajuste fiscal impuesta por el Gobierno nacional está dejando heridas profundas en el sistema universitario argentino. Así lo advirtió el secretario general de la CONADU, Carlos De Feo, quien sostuvo que la asfixia presupuestaria que impulsa la administración de Javier Milei amenaza con desmantelar no solo la calidad educativa, sino también el acceso democrático a la educación superior.

En declaraciones a Radio Provincia, De Feo describió un escenario alarmante: docentes y no docentes con salarios 100 puntos por debajo de la inflación, sin recursos para sostener tareas esenciales de investigación, extensión universitaria, materiales didácticos y acompañamiento a las industrias regionales.
La consecuencia directa, explicó, es el derrumbe de la capacidad operativa de las universidades públicas, que tradicionalmente fueron un motor de inclusión social y desarrollo científico en América Latina.
El recorte presupuestario, calificado como “brutal” por el dirigente gremial, ya empieza a reflejarse en indicadores concretos: renuncias masivas de personal ante la imposibilidad de sostener ingresos dignos y una disminución preocupante de la matrícula estudiantil, afectada por becas desactualizadas y costos de vida que hacen imposible cursar una carrera.
“Si no enfrentamos esto con contundencia, vamos hacia la destrucción de la universidad y la imposición de un modelo arancelado, con menos instituciones y más exclusión”, advirtió De Feo.
La resistencia de la comunidad universitaria tuvo su punto más visible en las movilizaciones masivas de las últimas semanas, reclamando no solo recomposición salarial sino también la sanción de una Ley de Financiamiento Universitario que recupere los fondos perdidos, estimados ya en más de 200% respecto de la inflación.
Sin embargo, el intento de debatir esa ley en el Congreso se frustró cuando el bloque libertario abandonó la sesión y dejó sin quórum la discusión, una señal clara del desprecio del Gobierno por el destino de las universidades públicas.
“Vamos hacia una situación catastrófica»
Más allá de los números y la puja parlamentaria, el trasfondo es grave: la universidad argentina enfrenta un ataque a su sentido fundante. La visión oficialista, que promueve el cierre de casas de estudio más pequeñas y la concentración de recursos en unos pocos centros de excelencia arancelados, choca con la tradición de un sistema abierto, inclusivo y comprometido con la movilidad social ascendente.
Con salarios de miseria, sin presupuesto para investigar ni sostener proyectos de desarrollo, y sin un horizonte de estabilidad financiera, el futuro universitario se encamina a un desguace progresivo. De Feo sintetizó con crudeza el temor que atraviesa al sistema: “Vamos hacia una situación catastrófica, donde la universidad pierda estudiantes, se pierdan docentes, y donde ya no se investigue ni se produzca conocimiento para el país”.
El deterioro de la universidad pública, más allá de las consignas políticas, es un síntoma de un modelo económico que recorta oportunidades y profundiza desigualdades. La pregunta de fondo es si una sociedad puede tolerar pasivamente el desmantelamiento de uno de sus pilares más transformadores: el derecho a la educación superior gratuita y de calidad.
