A 50 años del Golpe, organizaciones sociales y políticas se movilizan en todo el país
Como ocurre cada año en el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, la convocatoria central se desarrollará frente a la Casa Rosada, aunque en esta oportunidad adquiere un carácter especial por el aniversario número 50 del inicio de la última dictadura militar. A lo largo del país también se replicarán actos y marchas en distintas ciudades.

Al cumplirse medio siglo del Golpe de Estado de 1976 en Argentina, organizaciones de derechos humanos, espacios políticos y gremios protagonizan este martes una jornada de movilización nacional que tendrá su epicentro en la Plaza de Mayo.
El acto principal está previsto para la tarde, con la participación de referentes históricos de los organismos de derechos humanos, entre ellos Taty Almeida, Adolfo Pérez Esquivel y Estela de Carlotto. Se anticipa un tono crítico hacia la gestión del presidente Javier Milei, particularmente en relación con sus posicionamientos sobre políticas de memoria y derechos humanos.
Las movilizaciones comenzarán desde el mediodía con distintos puntos de concentración en el centro porteño. Entre las columnas destacadas, la agrupación La Cámpora realizará su tradicional marcha desde la ex ESMA, un sitio emblemático del terrorismo de Estado, en un recorrido cargado de simbolismo.
En los días previos se desarrollaron múltiples actividades conmemorativas. Entre ellas, la campaña “Florecerán pañuelos” impulsada por Abuelas de Plaza de Mayo, que propuso intervenir pañuelos blancos con mensajes y expresiones artísticas para mantener viva la memoria colectiva en todo el país.
Asimismo, el predio de la ex ESMA fue escenario de encuentros culturales y debates en el marco de un festival temático que combinó música, reflexiones y participación de referentes históricos del movimiento de derechos humanos.
El movimiento sindical también se suma a la jornada. La CGT convocó a concentrarse por la tarde bajo consignas en defensa de la memoria histórica, mientras que la UOM difundió su propia convocatoria, marcando diferencias internas dentro del sindicalismo pero coincidiendo en la centralidad de la fecha.
En este contexto, la conmemoración de los 50 años del quiebre institucional no solo renueva el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia, sino que también se proyecta como un espacio de disputa política en torno al sentido del pasado reciente y su vínculo con el presente.
