24 de abril de 2026

YPF prioriza la estabilidad de precios pese al repunte del crudo por la guerra en Medio Oriente

De todos modos, el balance final dependerá de la duración y profundidad del conflicto. Si los valores internacionales permanecen altos, la Argentina —como exportador emergente de hidrocarburos— podría capitalizar el escenario. Pero si la tensión se disipa y los precios retroceden, el impacto positivo sería transitorio, evidenciando la alta sensibilidad del sector energético local a los vaivenes geopolíticos.

Ph: Archivo

En un contexto de creciente volatilidad internacional tras los enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, el precio del petróleo superó los 80 dólares por barril, registrando un alza cercana a los 20 dólares en apenas una semana. Sin embargo, el presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró que la compañía no trasladará de manera inmediata esa presión externa al mercado local de combustibles.

La definición responde a una estrategia empresarial que busca desacoplar los movimientos coyunturales del crudo internacional de los precios en surtidor. Según explicó Marín, la firma trabaja con valores promedio y no con referencias diarias, con el objetivo de amortiguar picos y caídas abruptas. Este esquema implica que, aun frente a un shock externo, la petrolera prioriza la previsibilidad doméstica. No obstante, dejó planteada la posibilidad de ajustes graduales si el encarecimiento del barril se sostiene en el tiempo.

El trasfondo geopolítico agrega un factor de riesgo estructural: alrededor del 15% del petróleo mundial circula por el estrecho de Ormuz, un corredor clave por el que transitan unos 15 millones de barriles diarios. Cualquier alteración en esa vía estratégica puede tensionar la oferta global y consolidar precios elevados, más allá de episodios puntuales.

En paralelo, Marín planteó que el nuevo escenario podría abrir una ventana de oportunidad para la Argentina. Al no estar involucrado en el conflicto, el país podría posicionarse como proveedor confiable de energía. En ese marco, destacó los avances en proyectos de gas natural licuado junto a la italiana Eni y la emiratí XRG, y proyectó que, bajo condiciones internacionales normales, las exportaciones energéticas podrían escalar hasta los 50.000 millones de dólares anuales.

Desde el análisis privado, Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, aportó una mirada macroeconómica: cada dólar adicional en el precio del petróleo representaría una mejora aproximada de 125 millones de dólares en la balanza comercial argentina. Un incremento sostenido de 10 dólares implicaría ingresos extra superiores a los 1.200 millones. En el caso del gas, el efecto sería más acotado debido a la reducción de importaciones de GNL.

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