Washington reduce bases en Medio Oriente e Irán endurece su postura
En paralelo al conflicto internacional, Trump enfrenta esta semana un desafío clave en la Corte Suprema de Estados Unidos. El tribunal deberá decidir si el presidente excedió sus atribuciones al utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles de forma unilateral, un fallo que podría tener importantes consecuencias políticas y económicas para su administración.

Estados Unidos comenzó a retirar personal de algunas de sus bases militares en Medio Oriente en el marco de un plan de “medidas preventivas”, según confirmó un funcionario de la Casa Blanca a la agencia Reuters. Catar también informó que parte del contingente estadounidense está abandonando una de sus bases debido al aumento de las tensiones en la región.
En este contexto, el ministro de Defensa de Irán, Aziz Nasirzadeh, advirtió que el país responderá con firmeza ante cualquier agresión. En declaraciones a medios locales, aseguró que las Fuerzas Armadas iraníes están listas para “defender la nación con toda su capacidad y hasta la última gota de sangre”.
De acuerdo con fuentes regionales, Teherán ya habría alertado a los países vecinos que alojan tropas estadounidenses de que esas instalaciones militares podrían convertirse en objetivos si Washington decide intervenir en las protestas que sacuden al país persa.
La escalada verbal se intensificó luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, instara públicamente a los ciudadanos iraníes a continuar manifestándose contra el régimen del ayatolá Alí Jamenei. El mandatario aseguró además que su gobierno brindará apoyo a los manifestantes.
“Patriotas iraníes, sigan protestando. Tomen el control de sus instituciones. Guarden los nombres de los asesinos y abusadores: pagarán un alto precio”, escribió Trump en su red social Truth Social. En otro mensaje, anunció la cancelación de todas las reuniones con funcionarios iraníes “hasta que termine la represión” y concluyó: “¡La ayuda está en camino! ¡MIGA!”.
Desde Teherán, el canciller Abás Araqchi respondió con dureza y sostuvo que Irán está “preparado tanto para la guerra como para una negociación”, dejando abierta la puerta a una salida diplomática, aunque sin ceder ante las amenazas externas.
Mientras tanto, la organización Iran Human Rights denunció que la represión de las protestas dejó al menos 648 muertos, entre ellos nueve menores de edad, además de miles de heridos y cerca de 10.000 personas detenidas.
