28 de agosto de 2026

Washington presiona por el acuerdo comercial con Argentina y reclama que el Congreso avance con su ratificación

Estados Unidos elevó la presión sobre el Gobierno argentino para acelerar la entrada en vigencia del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca (ARTI), firmado entre ambos países en febrero y que todavía permanece pendiente de tratamiento por parte del Congreso.

El reclamo fue planteado este jueves por el representante Comercial Adjunto de Estados Unidos, Jeff Goettman, durante una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno. El funcionario estadounidense destacó los cambios implementados por la administración de Javier Milei en materia económica y fiscal, pero dejó en claro que Washington espera que Argentina complete los pasos necesarios para poner en marcha el entendimiento bilateral.

Desde la Embajada de Estados Unidos señalaron que el Gobierno argentino realizó “avances significativos” y expresaron su expectativa de que cumpla con los compromisos asumidos, entre ellos la reducción de aranceles para productos estadounidenses. El mensaje refleja que, detrás de los elogios al programa económico, existe también una agenda concreta de intereses comerciales que Washington busca consolidar.

El ARTI fue suscripto el 5 de febrero en Washington. Para que entre plenamente en vigor, ambos países deben completar sus procedimientos internos y Argentina requiere la ratificación de las dos cámaras del Congreso. Sin embargo, el acuerdo todavía no fue remitido al Palacio Legislativo para iniciar ese proceso.

La demora introduce un elemento político relevante. Mientras el Ejecutivo avanza en una estrategia de mayor apertura comercial y profundización de los vínculos económicos con Estados Unidos, el Congreso aún no tuvo la posibilidad de discutir formalmente los alcances del convenio. La cuestión no es menor: una eventual reducción de aranceles y una mayor apertura a bienes estadounidenses pueden generar oportunidades comerciales, pero también plantean interrogantes sobre el impacto en sectores productivos locales.

El pedido de Washington, por lo tanto, excede una cuestión meramente administrativa. También pone de manifiesto el peso de la relación bilateral y la expectativa estadounidense de que las reformas impulsadas por Milei se traduzcan en compromisos comerciales concretos.

Ahora, el debate pendiente será determinar si el Congreso ratifica un acuerdo que profundiza la apertura económica bajo los términos planteados por ambos gobiernos y, especialmente, cuáles serán sus costos y beneficios para la producción nacional. La discusión parlamentaria aparece así como una instancia clave para evaluar si la búsqueda de mayor integración comercial con Estados Unidos se traduce en una ventaja equilibrada para la Argentina o en una relación con beneficios más concentrados.

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