16 de mayo de 2026

Venezuela es la agenda: el Consejo de Seguridad de la ONU tratará de urgencia la intervención

La sesión de emergencia no solo pondrá en discusión el futuro inmediato de Venezuela, sino también la credibilidad de la ONU como árbitro del uso legítimo de la fuerza en un sistema internacional cada vez más fragmentado.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebrará este lunes una sesión de urgencia para analizar la legalidad y las implicancias políticas de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, en un contexto de creciente polarización entre las potencias y de cuestionamiento al sistema multilateral de seguridad colectiva.

La convocatoria, impulsada por Colombia y respaldada por China y Rusia, no solo apunta a evaluar el operativo denominado “Resolución Absoluta”, sino también a discutir sus efectos sobre la vigencia de la Carta de la ONU, especialmente en lo relativo al respeto por la soberanía y la integridad territorial de los Estados. Para el secretario general António Guterres, la acción militar podría constituir un “precedente peligroso” que debilite las normas que rigen el orden internacional desde la posguerra.

El trasfondo del debate excede el caso venezolano. Las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que Washington dirigirá el país caribeño hasta garantizar una “transición segura”, reforzaron la percepción de que la intervención se inscribe en una lógica de tutela política, difícil de conciliar con los principios de no injerencia. En ese marco, la discusión en el Consejo aparece como un test clave sobre la capacidad del organismo para contener acciones unilaterales de sus propios miembros permanentes.

Desde Caracas, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, calificó la operación como una “guerra colonial” orientada a controlar recursos estratégicos, en particular las reservas petroleras. Esta lectura busca inscribir el conflicto en una narrativa histórica de dominación y dependencia, que encuentra eco en varios países del Sur Global y explica el apoyo diplomático de Moscú y Pekín al tratamiento urgente del tema.

Estados Unidos, en cambio, rechaza la acusación de “cambio de régimen” y sostiene que la captura de Nicolás Maduro responde a un proceso de justicia internacional. El embajador Mike Waltz presentó la intervención como una acción contra un liderazgo ilegítimo vinculado al narcotráfico, una argumentación que intenta desplazar el eje del debate desde la legalidad del uso de la fuerza hacia la legitimidad moral del objetivo.

La reunión del lunes será la tercera dedicada a Venezuela en apenas tres meses, lo que evidencia la persistencia de un conflicto que combina crisis política interna, disputas geopolíticas y tensiones normativas. La magnitud de la intervención terrestre y aérea ha despertado inquietud en la Secretaría General por una presunta violación del derecho internacional, anticipando un escenario de vetos cruzados y acusaciones que podría paralizar nuevamente al Consejo.

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