Universidad de Chile recibe manuscrito original de Neruda encontrado a 47 años de su muerte
Una versión preliminar del soneto Sangre de Toro de 1965, mecanografiada y firmada por el poeta, fue hallada en julio en el departamento de Perla Grinblatt, quien fuera amiga de Neruda junto a su esposo, el abogado Sergio Teiltelboim. Hoy, sus tres hijas deciden entregar el documento a la Casa de Bello para su conservación, en una ceremonia virtual que se realizará mañana, 23 de septiembre, a 47 años del fallecimiento del Premio Nobel chileno.

Los días de celebración en la casa de Pablo Neruda eran siempre inolvidables. Fuera en su residencia de Isla Negra o en la de Valparaíso, al poeta le gustaba compartir con sus amigos la abundante bebida y la buena mesa, y agasajarlos, a veces, con algunas de sus últimas creaciones, las que no se limitaba solo a recitar, sino también a regalar. Eran papelitos que parecían a simple vista insignificantes, pero que guardaban el gran tesoro que es hasta hoy la voz del poeta.
Uno de ellos, que se pensó destruido para siempre tras el golpe de Estado de 1973, apareció en julio pasado, luego de la muerte de su propietaria, Perla Grinblatt, antigua amiga del poeta, junto a su esposo, el abogado Sergio Teiltelboim, hermano de Volodia, el escritor.
“Mis papás eran muy cercanos a Neruda, por ser del partido comunista y también porque pertenecían a un grupo de teatral fundado por Pedro de la Barra, era una amistad política y cultural. Ellos vivieron en Viña hasta el año 65 y solían ir a las comidas y fiestas que Neruda realizaba en su casa de La Sebastiana o en el Cap ducal, que siempre eran muy entretenidas y con disfraces y a las que también íbamos nosotras que éramos unas niñas”, cuenta Patricia Teitelboim una de las hijas del matrimonio. “Neruda les regaló montones de poemas a mis papás, al menos 15 según recuerdo, pero después del golpe la casa fue varias veces allanada por los militares y ellos prefirieron destruirlo todo. Pensamos que no quedaba ninguno, hasta que mi hermana encontró este manuscrito”, agrega Patricia.
Se trata de Sangre de toro, un soneto mecanografiado (mecanuscrito) y firmado por el mismo poeta en 1965, que sería la versión preliminar del publicado en el libro Comiendo en Hungría de 1969 y que fuera compuesto a dos manos junto al poeta guatemalteco y también Premio Nobel, Miguel Ángel Asturias, durante un viaje que ambos hicieran con sus esposas por Budapest.
El verso hace honor, nuevamente, a la pasión de Neruda por la comida y la bebida tomando su nombre de un famoso vino tinto húngaro. “Robusto vino, tu familia/ no llevaba diademas ni diamantes/ sangre y sudor pusieron en su frente/ una rosa de púrpura fragante”, es el primer párrafo de cuatro que compone el soneto.
“Es un soneto aparentemente modesto, pero lo cierto es que conservar cualquier manuscrito de Neruda es guardar una joya. El sigue siendo uno de las grandes voces líricas en el concierto de la literatura mundial, aunque a veces la estupidez chilena lo desconozca”, comenta el ensayista Grínor Rojo, director del Centro Estudios Culturales Latinoamericanos (CECLA) de la Universidad de Chile, estudioso de la obra del Nobel y quien hará una presentación del poema en la ceremonia de donación del mecanuscrito -que presidirá la directora del Archivo Central Andrés Bello, Alejandra Araya- este miércoles 23 de septiembre a las 16 horas, día en que también se cumplen 47 años de la muerte del autor de Canto general.
“Sangre de toro tiene la gracia de que es evidencia original de la reunión de dos de los más grandes poetas de América Latina, Pablo Neruda y Miguel Angel Asturias, a pocos años de que ambos ganaran el Nobel, el chileno en 1971 y el guatemalteco en 1967.
En ese sentido tiene también una lectura de orden general, en el que insisten estar comiendo y bebiendo no solos, sino que con todo el pueblo latinoamericano”, apunta Grínor Rojo.
“Agradecemos profundamente esta donación de la familia Teitelboim. Lo hacemos en nombre del país y de nuestra Universidad de Chile, institución pública y comprometida con el bien común.
Además, depositaria de una historia y de una tradición de las artes en Chile a través de sus Facultades, sus museos, sus elencos estables, y, notablemente, de su Archivo Central Andrés Bello, el que hoy se congratula de recibir esta donación. Resguardaremos este mecanuscrito, lo pondremos en valor y lo ofreceremos a nuevas generaciones, cumpliendo nuestro rol patrimonial”, dice el rector Ennio Vivaldi.
Fuente: Nodal
