Un junio de ajuste y despidos: 15 casos que exponen el fracaso del modelo económico de Javier Milei
La promesa de “shock libertario” se traduce, en los hechos, en un profundo deterioro del mercado laboral argentino, donde empresas cierran, otras entran en cesación de pagos, y miles de trabajadores son despedidos sin miras de recuperación.

Junio de 2025 se perfila como un mes negro para el empleo, en el marco de una política económica que, lejos de fomentar la actividad, asfixia el consumo, destruye la producción y empuja al límite a empresas y comunidades enteras.
Un relevamiento de Data Gremial expone 15 casos emblemáticos de despidos masivos, cierres de plantas, conflictos gremiales y vaciamiento del sector público, que configuran una radiografía clara del impacto social del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Cierre de plantas y despidos masivos en el sector privado
La multinacional Kimberly Clark cerró su planta en Pilar sin previo aviso, dejando a 220 trabajadores en la calle, muchos con más de una década de antigüedad. Similar fue el destino de Metalúrgica Futura en Gualeguaychú, que tras medio siglo de historia bajó la persiana por la caída de ventas y la competencia externa, y de Fabi, una histórica fábrica de bolsas plásticas en Olavarría que dejó a 100 familias sin sustento.
En el sector alimenticio, Molinos Río de la Plata anunció despidos en Esteban Echeverría, mientras que Lácteos Verónica paralizó su producción en Santa Fe pagando apenas el 30% de los salarios. En Tía Maruca, en San Juan, 300 empleados sufren demoras salariales, lo que evidencia que la crisis golpea también a marcas emblemáticas del consumo masivo.
En Mar del Plata, la pesquera Apolo Fish echó a toda su planta con una propuesta de pago en cuotas, rechazada por los trabajadores, que ocuparon la planta en defensa de sus derechos. En Rosario, la firma Secco despidió a 30 empleados sin causa, mientras que la industria textil acumula 10.000 empleos perdidos en 18 meses, azotada por la caída del consumo y la apertura indiscriminada de importaciones.
El Estado también despide: ajuste salvaje en el sector público
Lejos de proteger el empleo estatal, el Gobierno nacional aplica un ajuste brutal también en sus propias filas. En Córdoba, la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) activó un Procedimiento Preventivo de Crisis y redujo su planta un 25% desde diciembre.
En el Hospital Posadas, se produjeron 110 despidos bajo la figura de “reordenamiento”. Y en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), 28 inspectores fueron despedidos sin renovación de contratos, y el personal denuncia que la planta podría achicarse un 50%, comprometiendo la seguridad aérea.
El modelo Milei: desempleo, precariedad y retroceso social
En lugar de generar condiciones para la inversión productiva o la mejora del empleo, el modelo libertario genera concentración económica, destrucción del entramado industrial, y una transferencia de ingresos hacia los sectores más poderosos. Las pymes no aguantan la caída del consumo ni los costos dolarizados, y las multinacionales aprovechan el escenario para reestructurar sin costos sociales. Mientras tanto, el Estado se convierte en un verdugo más, en lugar de un sostén.
La ofensiva se escuda en tecnicismos como “reordenamiento” o “optimización de recursos”, pero sus consecuencias son tan concretas como devastadoras: miles de familias sin ingresos, localidades enteras sin actividad, pérdida de derechos laborales y retroceso del aparato productivo nacional.
Lo que junio muestra con crudeza es que no se trata de casos aislados ni de una mala racha empresarial, sino de una política de destrucción sistemática del trabajo como eje central del proyecto económico. En nombre de la libertad de mercado, se sacrifica el derecho al trabajo, la seguridad social y la dignidad de millones.
En este contexto, el silencio del Gobierno y la falta de respuestas concretas son una forma más de violencia institucional, que legitima la precariedad y naturaliza la exclusión. La crisis no se resuelve con “más mercado”, sino con políticas públicas que prioricen la producción nacional, el empleo y los derechos sociales. Mientras eso no ocurra, el desempleo seguirá siendo el único crecimiento que este modelo puede mostrar.
