Último adiós al Papa Francisco: Cerraron el féretro y preparativos para el funeral del sábado
Con su muerte, no solo se apaga una voz pastoral influyente, sino que también se abre un tiempo de incertidumbre sobre el futuro del papado. El funeral del sábado no será solo un adiós, sino también una oportunidad para evaluar el impacto de su legado y el rumbo que tomará la Iglesia tras su partida.

Con la clausura del féretro que contiene los restos del papa Francisco, se cierra una etapa histórica para la Iglesia católica y se da inicio a una nueva página marcada por el luto, la reflexión y el legado de quien fuera líder espiritual de más de mil millones de fieles durante más de una década.
A las 20:00 horas del jueves, en el Altar de la Confesión de la Basílica de San Pedro, se llevó a cabo el rito solemne de clausura del ataúd, un acto profundamente simbólico y cargado de tradición. Presidido por el camarlengo Kevin Farrell, la ceremonia incluyó la lectura del Rogito, el documento que resume la vida y el pontificado del Papa, el cual fue depositado junto a sus restos. La ceremonia concluyó una hora después, en un ambiente de recogimiento y oración.
El Vaticano confirmó que durante la noche, el Capítulo de San Pedro mantendría una vigilia de oración en honor al Santo Padre, preparando el camino para la misa fúnebre que se celebrará el sábado por la mañana. Aunque la Santa Sede transmitió el evento, decidió preservar la intimidad de los momentos finales mostrando únicamente imágenes externas de la Basílica tras la clausura del féretro.
La despedida de Francisco, el papa que marcó una era de reformas, apertura y sencillez, no fue solo un acto religioso, sino un fenómeno de conmoción global. Desde el miércoles por la mañana hasta la tarde del jueves, alrededor de 250.000 personas peregrinaron a la Basílica de San Pedro para presentar sus respetos. Entre ellos se contaron fieles, peregrinos, líderes religiosos y autoridades internacionales, todos atraídos por la figura de un pontífice que desafió moldes y buscó tender puentes en un mundo dividido.
Jorge Mario Bergoglio, el primer papa latinoamericano y jesuita, asumió el trono de San Pedro en marzo de 2013. Su papado estuvo marcado por gestos de humildad, como rechazar vivir en el Palacio Apostólico, y por su insistencia en una Iglesia «pobre para los pobres», con un fuerte enfoque en la justicia social, la migración, el cuidado ambiental y el diálogo interreligioso.
El funeral del sábado: rito solemne y mirada al futuro
El funeral, previsto para este sábado por la mañana en la Plaza de San Pedro, será presidido por el decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, siguiendo el protocolo reservado para pontífices fallecidos en funciones. Sin embargo, al tratarse de un Papa que no renunció ni fue emérito —como fue el caso de Benedicto XVI—, se esperan ciertos elementos solemnes tradicionales del Ordo Exsequiarum Romani Pontificis.
Se anticipa la presencia de decenas de jefes de Estado, líderes religiosos de diferentes credos, y miles de fieles de todo el mundo. El papa Francisco será enterrado en las grutas vaticanas, en el lugar donde descansaba originalmente Juan Pablo II, antes de ser trasladado a la Basílica.
El funeral marcará no solo el fin de una era, sino también el comienzo de un proceso de introspección dentro de la Iglesia: ¿cómo continuar el camino trazado por Francisco? ¿Cuál será el perfil del próximo pontífice?
El mundo observará con atención no solo la despedida de un líder, sino también las señales del rumbo que tomará una de las instituciones más antiguas e influyentes del planeta.
