Trueque militar: el Ejército cambió membrillos por repuestos en medio del ajuste en Defensa
Mientras el Gobierno nacional insiste en mostrar una imagen de modernización y fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, una insólita operación realizada por el Ejército Argentino dejó al descubierto las dificultades presupuestarias que atraviesa el área de Defensa en medio del ajuste impulsado por la gestión de Javier Milei.

La polémica surgió tras conocerse una licitación oficial mediante la cual el Ejército concretó el intercambio de una tonelada de membrillos frescos por repuestos destinados a reparar una camioneta Chevrolet S10 perteneciente a dependencias militares. La operación, difundida en redes sociales, rápidamente generó repercusión por el carácter inusual del mecanismo utilizado.
Según la documentación oficial, la Dirección de Remonta y Veterinaria impulsó una “permuta” de fruta producida en establecimientos propios a cambio de piezas mecánicas necesarias para el mantenimiento de un vehículo utilitario. Desde la fuerza aclararon que se trató de membrillo en estado natural y no de dulce, como inicialmente circuló en redes.
La explicación oficial sostuvo que la mercadería era perecedera y no había podido comercializarse en el mercado, por lo que se optó por utilizarla como forma de pago para obtener insumos considerados prioritarios. Además, remarcaron que el procedimiento está contemplado dentro del régimen legal de contrataciones públicas y que la adjudicación se definiría según la oferta que requiriera menor cantidad de kilos de fruta.
Sin embargo, más allá de la legalidad administrativa del mecanismo, el episodio abrió interrogantes sobre el estado financiero real de las Fuerzas Armadas. La imagen de un Ejército recurriendo al trueque para reparar vehículos contrasta con el discurso oficial sobre reequipamiento militar y modernización estratégica.
La situación adquiere mayor relevancia luego de que el Gobierno anunciara recientemente el denominado Plan ARMA, orientado a la actualización del sistema de Defensa, incluyendo compras de aviones de combate y embarcaciones militares. Apenas días después de esos anuncios, la Decisión Administrativa 20/2026 dispuso un recorte de aproximadamente 49 mil millones de pesos en partidas destinadas al área.
El ajuste impactó especialmente sobre la Fuerza Aérea Argentina, el Ejército Argentino y la Armada Argentina, afectando programas vinculados al alistamiento operativo, equipamiento, transporte y logística militar. También quedaron alcanzados proyectos estratégicos, como la adquisición de helicópteros navales y partidas destinadas a la campaña antártica.
Especialistas señalan que el gasto en Defensa se encuentra en uno de los niveles más bajos de los últimos años en relación con el PBI, mientras gran parte del presupuesto de las fuerzas se destina al pago de salarios, dejando escaso margen para funcionamiento e inversión.
En ese contexto, el intercambio de membrillos por repuestos dejó de ser apenas una anécdota curiosa para convertirse en una postal simbólica de las contradicciones que atraviesa la política de Defensa: anuncios de modernización por un lado y fuertes restricciones presupuestarias por el otro.
