Tras la ratificación del veto, paro total en las universidades nacionales
Las tensiones continúan en el ámbito universitario, donde la lucha por una educación pública de calidad se ha convertido en un eje central de la resistencia contra las políticas del actual gobierno, que festejó el voto en Diputados con el apoyo de sus sociopolíticos del PRO y parte de la UCR.

En un clima de creciente descontento, docentes, no docentes y estudiantes han intensificado sus protestas en las universidades nacionales tras la ratificación del veto de Javier Milei al presupuesto universitario. Este miércoles, gremios docentes como la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) y la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN), junto con la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), anunciaron un paro total en todo el país para el jueves 10 de octubre.
El rechazo al veto, respaldado por la Cámara de Diputados, ha generado una fuerte respuesta en las comunidades académicas. En un comunicado, los gremios expresaron que «la voluntad popular ha sido defraudada» y llamaron a «consolidar el plan de lucha en defensa del salario».
Desde la Universidad de La Plata, la periodista Mariela López Brown reportó para C5N sobre la toma de varias facultades y la vigilia que reunió a más de 5,000 personas. Durante la movilización, se realizaron ruidazos y se exigió la defensa de la educación pública. Federico, un estudiante de Humanidades, afirmó: «Se va a arrepentir de vetar la ley de desfinanciamiento universitario, porque se está empezando a desatar una verdadera rebelión estudiantil». En su intervención, Matías, otro estudiante, destacó que «el movimiento estudiantil es una fuerza enorme» y que su unión con los trabajadores puede ser crucial para enfrentar las políticas de ajuste del gobierno.
Por su parte, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) también condenó la decisión de algunos legisladores que, al apoyar el veto, «le dieron la espalda a nuestras universidades públicas». En su comunicado, enfatizaron que no permitirán que se destruya el sistema educativo, calificando la postura de los diputados como «egoísta y de mirada corta».
