Tras el acuerdo con el FMI, el Gobierno analiza acelerar el levantamiento del cepo cambiario
La posibilidad se abre a partir del primer desembolso, que podría superar los u$s10.000 millones, y de una serie de préstamos adicionales en negociación con organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID.

El Gobierno argentino evalúa adelantar el levantamiento del cepo cambiario luego del acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por un nuevo programa de Facilidades Extendidas, que contempla un financiamiento total de u$s20.000 millones.
En este nuevo escenario, la administración de Javier Milei ve una oportunidad para recomponer las reservas del Banco Central y avanzar en uno de los puntos más sensibles de su programa económico: el fin del régimen de restricciones cambiarias que desde hace años condiciona las operaciones del sector privado y el ingreso de capitales.
Según trascendidos oficiales, el Gobierno daría a conocer esta tarde los lineamientos de la nueva política monetaria y cambiaria, acordados con el FMI, en los que se incluirían pasos concretos hacia una mayor liberalización del mercado de divisas. Aunque en la Casa Rosada niegan una inminente devaluación brusca, se baraja la posibilidad de eliminar el dólar blend —una herramienta que permite a exportadores liquidar parte de sus divisas en mercados financieros—, e incluso de ajustar el dólar oficial para no afectar la competitividad del sector exportador.
Reservas, confianza internacional y el factor geopolítico
Los fondos del FMI, sumados a los que se negocian con otros organismos, implicarían una inyección superior a los u$s20.000 millones, lo que permitiría al BCRA atender deudas acumuladas y mejorar significativamente su posición neta, que aún continúa en terreno negativo a pesar del superávit comercial.
En ese contexto, el cepo aparece como uno de los obstáculos centrales para normalizar la economía, facilitar la repatriación de utilidades empresariales —calculadas en u$s6.000 millones— y liberar pagos pendientes por préstamos intercompañías, estimados en u$s15.000 millones. La flexibilización también podría ayudar a atraer inversiones externas hoy frenadas por las restricciones vigentes.
La visita sorpresa del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, fue leída en círculos económicos como un gesto de respaldo estratégico en medio de una tensa disputa geopolítica entre Washington y Beijing, con Argentina ocupando un lugar clave en la región. Algunos analistas no descartan que el Tesoro estadounidense pueda facilitar un crédito directo, reforzando aún más el proceso de salida del cepo.
Un nuevo régimen cambiario: bandas y flotación acotada
Uno de los modelos que se estudian es el de un esquema de bandas cambiarias, con una flotación acotada del tipo de cambio que permita una transición ordenada hacia la normalización del mercado. Este enfoque busca cumplir con uno de los requerimientos del FMI: una mayor flexibilidad cambiaria, pero evitando la volatilidad que podría afectar la estabilidad lograda hasta ahora.
El desafío es doble: garantizar una salida del cepo sin sobresaltos y, al mismo tiempo, consolidar el sendero de acumulación de reservas en un contexto donde los compromisos de deuda siguen pesando y el financiamiento externo aún es limitado.
Así, el fin del cepo ya no es sólo una promesa de campaña, sino una posibilidad concreta que depende de una combinación delicada entre respaldo internacional, equilibrio fiscal, y confianza en la estabilidad del nuevo esquema económico.
