Tensión salarial: el Gobierno frena aumento de empleados de Comercio y desata la furia de Armando Cavalieri
El aumento salarial acordado entre el gremio de Empleados de Comercio y las cámaras empresarias quedó en suspenso por decisión del Gobierno nacional, que se niega a homologarlo.

La cifra pactada —un 5,4% en tres tramos hasta junio— no solo está muy por debajo de la inflación acumulada, sino que también representa un ajuste mínimo para uno de los sectores más golpeados por la recesión y la pérdida de poder adquisitivo.
En un tono inusualmente frontal, el titular de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS), Armando Cavalieri, apuntó directamente contra el presidente Javier Milei.
“¿Tener salarios que aumentan 1,5% o 1,7% es realmente un peligro para la estabilidad? Si es así, estamos en una situación muy delicada”, lanzó, cuestionando la lógica detrás del “techo salarial” que intenta imponer el ministro de Economía, Luis Caputo, bajo el argumento de contener la inflación.
Un techo salarial que aplasta a los trabajadores
La paritaria de Comercio, lejos de desbordar los precios, busca apenas amortiguar el golpe de un primer trimestre devastador para el bolsillo. Según el propio Cavalieri, los empleados del sector perdieron cerca del 20% de su poder de compra en lo que va del año. El incremento pactado —de menos del 2% mensual— es, incluso, inferior a la inflación proyectada por consultoras privadas y por el propio gremio, que ya anticipó que comenzará a difundir su propio índice de precios.
La negativa del Ejecutivo a homologar el acuerdo revela una política deliberada de asfixia salarial. Mientras Milei se vanagloria de estar “domando” la inflación, lo hace con recetas que trasladan el costo del ajuste a los trabajadores formales, congelando sus ingresos mientras los precios de alimentos, transporte y servicios básicos siguen en alza.
El sindicalismo, en pie de guerra
Cavalieri, hasta ahora una figura considerada moderada dentro del sindicalismo argentino, anticipó que el conflicto con el Gobierno no se limitará al tema paritario. “Se va a ir agrandando la brecha entre el Gobierno y el movimiento obrero. Lo mismo sucede con la agresión al periodismo. Alguna vez va a tener que arreglarse dialogando”, afirmó.
La advertencia no es menor: se trata del gremio más numeroso del país, con casi 1,2 millones de afiliados. Su malestar puede traducirse en una presión significativa sobre un Gobierno que, hasta ahora, ha apostado al desgaste sindical y a la imposición por decreto de su plan de desregulación económica.
La inflación «real», según el comercio
El gremio anunció también que comenzará a difundir su propio índice de inflación, recogido a partir de relevamientos en todas las provincias. En marzo, según esos datos, la suba de precios fue de alrededor del 5%, por encima del 3,7% informado por el INDEC.
“En algunas provincias, donde la pobreza es muy notable, fue más alta”, advirtió Cavalieri, subrayando que la brecha entre los indicadores oficiales y la percepción real del bolsillo se sigue ampliando.
Un modelo que ajusta hacia abajo
El conflicto con Empleados de Comercio pone en evidencia una estrategia gubernamental que busca mostrar resultados a corto plazo en la macroeconomía a costa del deterioro social. La inflación cede —parcialmente— pero lo hace con recesión, caída del consumo y salarios estancados. El modelo de Milei, al menos en esta etapa, parece consistir en una brutal transferencia de recursos desde los trabajadores hacia el capital.
“El comerciante pequeño ya no toma más personal”, advirtió Cavalieri, refiriéndose a la caída de la actividad en un sector históricamente dinamizador del empleo. La recesión, combinada con salarios planchados y una informalidad creciente, está desdibujando los límites del trabajo formal. Y eso, más allá de cualquier índice, es un dato que debería encender alarmas.
