Temen que estallen más brotes de violencia contra inmigrantes en Inglaterra
En los últimos días, el Reino Unido fue sacudido por una serie de disturbios que dejó a las autoridades luchando para controlar la situación, con el temor a nuevos brotes de violencia antiinmigrante. Los disturbios produjo enfrentamientos con la policía y ataques a propiedades, incluyendo hoteles que albergaban a solicitantes de asilo.

El lunes por la noche, se produjeron incidentes violentos en Plymouth, donde agentes de policía resultaron heridos cuando una multitud enfurecida atacó la ciudad costera. Este estallido de violencia sigue a ataques similares en el fin de semana, cuando agitadores de extrema derecha incendiaron hoteles en Rotherham y Tamworth, causando terror entre los residentes y el personal.
Los disturbios comenzaron a fines del mes pasado tras un ataque con arma blanca en Southport, en el norte de Inglaterra, que resultó en la muerte de tres menores. La ultraderecha utilizó el incidente para difundir desinformación sobre el presunto agresor, avivando el descontento y desencadenando las protestas antiinmigrantes.
El primer ministro Keir Starmer, quien asumió el cargo hace un mes, convocó el lunes una reunión de emergencia para abordar la crisis. En sus declaraciones, Starmer calificó la violencia como «matonismo organizado y violento» y afirmó que no tiene cabida en el país. Esta es la primera gran crisis que enfrenta el nuevo gobierno del Partido Laborista.
La violencia se extendió por varias ciudades, con manifestantes enfrentándose a la policía y causando daños en edificios públicos. El Ministerio del Interior ha ofrecido mayor protección a las mezquitas del Reino Unido y se han realizado más de 370 detenciones. Las autoridades continúan identificando a los responsables con la ayuda de tecnologías de reconocimiento facial.
La retórica antiinmigrante ha sido un tema destacado en el Reino Unido en los últimos años, y el reciente aumento de la violencia ha llevado a un debate sobre la actuación de los políticos y las redes sociales en la propagación de mensajes extremistas. La plataforma X ha sido criticada por permitir la presencia de figuras de ultraderecha que han fomentado las protestas.
