6 de junio de 2026

Sube el desempleo en CABA: la otra cara del ajuste económico y la “desaceleración” de la inflación

Mientras el Gobierno nacional celebra la baja en la inflación mensual como un logro de estabilización económica, en la Ciudad de Buenos Aires se consolida un dato mucho menos alentador: el desempleo volvió a crecer y ya afecta a más de 130.000 personas.

El último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (DGEyC) revela que la tasa de desocupación trepó al 7,8% en el primer trimestre de 2025, lo que marca un retroceso sostenido en el mercado laboral urbano más dinámico del país.

Lejos de ser una cifra aislada, el dato configura una tendencia preocupante. En solo 15 meses —desde fines de 2023— la cantidad de desocupados en CABA se disparó de 75.500 (4,6%) a 132.000 (7,8%), sumando 56.500 personas al universo de quienes buscan empleo sin éxito. La aceleración del desempleo en 2024 ya había marcado un deterioro, pero el salto reciente lo convierte en una problemática estructural, no solo coyuntural.

Además del desempleo abierto, también se incrementó el subempleo, que afecta a 146.000 personas (8,7%), y se intensificaron las formas de precarización laboral. Uno de cada cuatro asalariados trabaja sin aportes jubilatorios (25,4%), y cerca del 15% no tiene ni cobertura previsional ni derechos laborales plenos. La modalidad de contratación temporal o informal se consolida como una estrategia empresarial para ajustar costos, en medio de una economía recesiva y un esquema de reforma laboral de facto.

Los datos muestran que el deterioro laboral no impacta de forma homogénea. Las mujeres tienen una tasa de desocupación más alta (8,6%) que los varones (7,1%), y la zona sur de la Ciudad —históricamente más vulnerable— registra el índice más elevado: 10,9%. Además, un 11,8% de la población ocupada está activamente buscando un segundo empleo, y casi un tercio de quienes tienen trabajo están subocupados en términos horarios.

La informalidad también penetra en las condiciones de trabajo: el 7,6% de los asalariados (excluyendo el servicio doméstico) está bajo contratos temporales o precarios, lo que los deja expuestos a despidos sin indemnización y con derechos limitados. Este fenómeno forma parte del llamado “empleo atípico”, que crece al compás de la desregulación del mercado laboral y la flexibilización de facto que acompaña el ajuste económico en curso.

En cuanto a la distribución por sector, los servicios concentran el 74,9% del empleo, seguidos por el comercio (14,7%), mientras que la industria y la construcción apenas representan el 9,6%. Esta última cifra es especialmente significativa: el informe marca una caída interanual del empleo en estos sectores, tradicionalmente intensivos en mano de obra, lo que explica parte de la suba del desempleo. El crecimiento del sector servicios, por su parte, no alcanza a absorber el excedente laboral que genera la recesión en otras ramas.

En este contexto, la supuesta baja de la inflación, si bien celebrada oficialmente, no encuentra correlato en la vida cotidiana de quienes pierden ingresos, trabajo o condiciones laborales. La suba del desempleo en CABA —un distrito históricamente más robusto en términos económicos— es un indicio de una crisis más profunda que golpea con fuerza en las grandes ciudades y que pone en evidencia las limitaciones de una estrategia de ajuste basada en la retracción del consumo, la paralización de la obra pública y la contracción del gasto.

El informe de la DGEyC expone con datos concretos lo que ya se percibe en las calles: una sociedad cada vez más fragmentada, con menos empleo de calidad, más trabajadores pobres y un horizonte de incertidumbre creciente. La caída del empleo no es solo una estadística: es un síntoma claro de que la recuperación económica prometida aún no llega, al menos para la mayoría.

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