Crisis en cadena: NRG se acoge al concurso preventivo y profundiza la incertidumbre en Vaca Muerta
La solicitud de concurso preventivo por parte de NRG Argentina, principal proveedora de arenas para fracking en Vaca Muerta, revela el creciente deterioro del entramado industrial que sostiene al yacimiento no convencional más importante del país.

La empresa, cuya planta principal se encuentra en Allen, Río Negro, enfrenta un colapso multifactorial: desplome de la demanda, despidos masivos, litigios judiciales y una delicada situación financiera que amenaza con impactar en todo el ecosistema energético.
El pedido, presentado ante la Justicia Comercial porteña el 16 de junio, es una medida que busca evitar la quiebra a través de la reestructuración de deudas y la negociación con acreedores. Según el comunicado difundido por la firma, la decisión apunta a “preservar la continuidad operativa” y “garantizar un trato equitativo a todos los acreedores”. Sin embargo, el contexto sugiere que la compañía atraviesa una tormenta mucho más profunda.
En 2024, NRG solo logró procesar 600 mil toneladas de arena, apenas el 40% de su capacidad instalada. La causa: la suspensión o cancelación de contratos por parte de operadoras hidrocarburíferas, afectadas a su vez por la caída de la inversión en Vaca Muerta, una consecuencia directa del freno económico generalizado, la incertidumbre regulatoria y los cambios en el esquema de subsidios energéticos. El fracking, motor de la producción no convencional, comenzó a desacelerarse, y con ello, el negocio de la arena, insumo crítico para la técnica de estimulación hidráulica.
Este derrumbe en la actividad tuvo consecuencias laborales inmediatas: la empresa despidió a más de 180 empleados en 2024 y a otros 42 en las últimas semanas. La plantilla, que supo tener 800 trabajadores, hoy ronda apenas los 400. La UOCRA ha realizado múltiples protestas, advirtiendo sobre la pérdida de empleos en la región y el impacto social de la retracción del sector.
A esta debacle productiva y laboral se suma un frente judicial complejo. En 2023, los directivos de NRG fueron procesados por una causa de lavado de activos y fraude aduanero, con operaciones sobrefacturadas por más de 90 millones de dólares. El caso, iniciado por una denuncia del entonces ministro Sergio Massa, generó allanamientos y profundizó la desconfianza hacia la compañía dentro del sector energético. Si bien la causa aún se encuentra en trámite, representa un elemento adicional de presión sobre una empresa ya debilitada.
La convocatoria de NRG no solo pone en jaque a la firma, sino que repercute en toda la cadena de valor de Vaca Muerta: desde los proveedores de logística y maquinaria hasta las pymes regionales que dependen indirectamente de su operación. Con una economía nacional en recesión y una matriz energética en transición, el caso NRG funciona como termómetro de una industria que comienza a mostrar fisuras estructurales.
El juez del Juzgado Comercial N.º 30 aún evalúa la documentación presentada. La resolución sobre el concurso determinará si la empresa puede evitar la quiebra o si la caída se vuelve irreversible. Mientras tanto, el sector observa con atención: la crisis de NRG no es un episodio aislado, sino un síntoma de las tensiones que recorren a una Vaca Muerta menos dinámica, más vulnerable y cada vez más dependiente de decisiones políticas y económicas de alto impacto.
